
Según un estudio científico elaborado y difundido en Australia, el aumento de las emisiones de dióxido de carbono (CO2) en el mar trastorna el sistema nervioso de los peces, lo que, a su vez, reduce sus posibilidades de supervivencia.
Además, el fenómeno irá a peor. Se calcula que la concentración de dióxido de carbono que habrá en los océanos a finales de siglo será mayor y afectará aún más a la habilidad de los peces para oír, oler, moverse y, en definitiva, escapar de los depredadores. Así lo ha afirmado el jefe del equipo de investigación, Phillip Munday, del Centre of Excellence for Coral Reef Studies ARC y la Universidad James Cook de Australia.















