Desastres naturales y políticos en Bangladesh
No todo el mundo sabría situar a Bangladesh en un mapa. Sin embargo, su situación es clave. Limita al oeste con India. Perteneció a Pakistán hasta que se independizó en 1971. China no se encuentra muy lejos. Es un país muy pobre y que está sufriendo las consecuencias del cambio climático. Desastres naturales de muy diferente tipo recaen sobre la zona. Inundaciones, ciclones, que causan cientos de miles de muertes.

El problema es que, si la evolución del clima continúa como hasta ahora, lo peor está por llegar. El esperado aumento de la temperatura y el consiguiente aumento de nivel del agua del mar pueden ser catastróficos para un país como Bangladesh. Algunos científicos del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) prevén que, en 2050, se perderán irremisiblemente las cosechas en aquel país, sobrevendrá el hambre y miles de personas se quedarán sin hogar.

Todos estos problemas climáticos, lamentablemente, pueden derivar en una radicalización de la vida política. Los partidos políticos extremos aumentan su éxito electoral cuando se producen situaciones de crisis, lo que, en aquella parte del mundo, puede contagiar a sus vecinos, India y Pakistán, históricos enemigos políticos. En definitiva, siendo muy pesimistas, el cambio climático, según qué países en zonas geopolíticas inestables, pueden afectar a mucho más que al medio ambiente.

Pero este escenario tan pesimista no es algo que sólo esté en la cabeza de científicos y expertos del clima. El Gobierno indio ha comenzado a levantar un muro en la frontera con Bangladesh y tiene planes para electrificarlo y evitar que los ciudadanos de este país comiencen a entrar masivamente, huyendo de las malas condiciones del su país, escapando de las inundaciones y buscando trabajo. Muchos políticos pretenden solucionar todos los problemas levantando muros. No han aprendido que ésa nunca ha sido la solución.

Y todo ello sin ni siquiera plantear otro tipo de extremismo, el religioso, que, con la excusa de mandatos superiores al hombre provocan matanzas innecesarias. ¡Ay, si algún dios pudiera detener el cambio climático…!