El cambio climático distribuirá a los animales terrestres de forma caótica e impredecible

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El cambio climático nos guarda muchas sorpresas, y no sólo de transformación de paisajes, sino también de los seres vivos que los pueblan. Según afirman científicos canadienses en una reciente investigación, el aumento global de las temperaturas afectará a la morfología y, sobre todo, a la distribución de los animales de un modo que no podemos predecir.

Lo único que la ciencia conoce es que no tiene ni idea de qué va a pasar, especialmente con los animales terrestres. Sin embargo, con los animales marinos se tienen las cosas más claras, pues se espera que su pauta de distribución siga la norma de ir alejándose del ecuador, concluye el estudio de la Universidad de Deakin.

En contra de lo que se creía hasta ahora, los resultados de esta investigación parten de la base de que no tenemos claro por qué los animales viven donde viven en nuestro planeta y sugieren que los animales terrestres responderán de manera diferente a medida que el clima se caliente. Las razones son variadas, y precisamente ahí está el meollo de la cuestión, el motivo por el que no hay pautas comunes que permitan predecir qué ocurrirá. Ni tan siquiera a grandes rasgos.

Así, en los océanos los investigadores vieron que los animales tendían a poner kilómetros de por medio con respecto a la línea del ecuador, y que lo hacían siguiendo un relativo orden. En tierra, los animales van en otro plan, digamos que más práctico. Es decir, el estudio constató que los animales han tendido a desplazarse hacia zonas que les resultaban más cómodas, pero no por ello eran las más cálidas. Por lo tanto, este caos general hará que distintas especies de animales compartan hábitat de forma sorpresiva, con los consiguientes problemas que ello podría ocasionar para el equilibrio ecológico.

No hay que ser un lince para darse cuenta de que el descubrimiento de estos investigadores es como para echarse a temblar, pues en realidad están diciéndonos que jugar con el clima tiene un precio no ya sólo alto o altísimo, sino fuera de nuestro alcance. Y que ese costarnos caro puede alcanzar lo insospechado e incontrolable, provocándose situaciones de caos total que vuelvan loco al mundo, natural y humano. ¿Cuándo reaccionaremos de verdad, pero de la buena, para detenerlo?

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