Esculturas musicales que representan el cambio climático

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Nathalie Miebach es una escultora que quizá no sea tan conocida como Chillida, Cristino Mallo u Oteiza, pero en el ambiente científico de Boston, el MIT y las universidades de Estados Unidos es toda una celebridad. Lo que no se puede negar es que su forma de trabajar es única. Su objetivo es hacer visibles los hechos invisibles del cambio climático. Convertir en una experiencia táctil y visual para todo el público lo que está ocurriendo con el clima de forma global.

Miebach es hija de un ingeniero que pasó veinticinco años trabajando con el telescopio espacial Hubble. Quizá de ahí le llegó la vocación. Su arte combina creatividad, conocimiento científico y plasmación visual de las observaciones científicas.

La original artista recopila datos meteorológicos de grandes tormentas y los convierte en esculturas complejas que representan las fuerzas de la naturaleza y, también, del tiempo. Además, las esculturas se convierten en música interpretada por un cuarteto de cuerdas.

La propia Miebach explica que la idea llegó mientras estudiaba astronomía y física y se dio cuenta de que algo faltaba en las representaciones de dos dimensiones con las que tradicionalmente se enseña en los cursos.

Comenzó con el trabajo de desarrollar representaciones táctiles de los cambios ambientales. Después, añadió la música, que son un reflejo de los datos en una matriz visual que se lee como una partitura musical. Ella misma no quiere ser considerada una compositora, aunque algunos se empeñen.

Lo importante es que se trata de un arte que tiene el propósito de ser visto, oído y tocado. El cambio climático se hace visible gracias a esta artista. ¿O sería mejor decir científica? La ciencia es a menudo compleja para el público medio. Miebach la hace más accesible.

El propósito de las piezas de arte no es didáctico, como la propia escultora explica, no se trata de explicar un acto específico del tiempo meteorológico o del cambio climático. Lo que quiere es mostrar la belleza de la complejidad del proceso y obligar al espectador a pensar, lo visual, el arte y la ciencia, unidas en un objeto.

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