Los cachorros de osos polares mueren en la búsqueda de hielo


En el Ártico, el hielo desaparece poco a poco. Y eso es una mala noticia para los osos polares. Es su hábitat natural y necesitan esas grandes placas de hielo para sobrevivir. Si es necesario, nadan durante horas hasta que encuentran una placa de hielo.

Pero este viaje en busca del hielo puede resultar peligroso. Sobre todo, para los cachorros. Así se desprende de un nuevo estudio, que señala que los cachorros, así como los ejemplares más jóvenes mueren más frecuentemente por estar obligados a nadar largas distancias con sus madres, alejándose de las zonas sin hielo.

La temperatura aumenta en el Ártico y la cantidad de hielo disminuye. El calentamiento global hará desaparecer el hielo quizá en tres o cuatro décadas. El paisaje cambia. Llegan nuevas especies. Otras se desplazan más hacia el norte. Hasta que ya no puedan ir más allá. Esos viajes están acabando con la población de osos de forma alarmante.

Los osos no tienen alternativa. Si no hay hielo, no hay caza. Sin comida, sobreviene la muerte. Por eso, se ven obligados a nadar cientos de kilómetros, hasta encontrar una placa de hielo lo suficientemente grande. Aunque los osos polares son grandes nadadores, no son estrictamente criaturas acuáticas y esos viajes son peligrosos.

Este estudio ha sido elaborado por la World Wildlife Fundation (WWF) y es pionero en medir los recorridos de los osos polares. Se ha realizado vía satélite, rastreando 68 hembras de osos polares a las que se les colocó un collar GPS entre 2004 y 2009. Los osos nadaron largas distancias, de casi setecientos kilómetros, durante una media de 12,7 días. Alguna jornada, llegaron a recorrer, sin parar, una distancia de 48,8 kilómetros. Cinco de las once osas polares que tenían cachorros los perdieron en viajes largos. Esto es una tasa de mortalidad del 45%, mientras que los que recorren distancias normales presentan una tasa de mortalidad del 18%.

Los osos polares tienen que nadar distancias cada vez más largas para encontrar alimentos y hábitat. Estos animales hacen toda su vida sobre hielo: cazan, se alimentan y dan a luz. Las grandes travesías marinas las pueden aguantar los ejemplares adultos, pero no los más jóvenes, que aún no tienen la suficiente fuerza y resistencia.

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