Los secretos que esconden los lagos helados de la Antártida

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El lago Whillans es un lago de hielo ubicado en la Antártida occidental, en la plataforma de hielo de Ross. Este lago de hielo ha sido analizado en diferentes estudios glaciológicos. Los investigadores creen que este tipo de lagos subglaciales se llenan y vacían periódicamente.

Exploradores estadounidenses, que buscan rastros de vida extrema bajo el hielo de la Antártida (en el marco del proyecto WISSARD), alcanzaron la superficie del lago Whillans, a unos 800 metros de profundidad. Aunque quedan por hacer mediciones y análisis más precisos, los científicos ya han comprobado bajo la lente de un microscopio que en el hielo hay diatomeas, algas que habitaron la Antártida hace millones de años, cuando el actual glaciar era un mar de baja profundidad.

El lago Whillans tiene apenas entre 1,5 y 2 metros de profundidad. Se encuentra bajo una corriente de hielo de 20 metros de grosor que se desliza a una velocidad de un metro por día, mientras que el manto de hielo encima demora un año en realizar ese mismo movimiento.

Esterilizada con agua oxigenada, la boquilla de perforación tocó el lago Whillans. El equipo estadounidense había conseguido abrirse paso a través de más de 800 metros de hielo antártico hasta el acuífero subglacial con la ayuda de un chorro a presión de agua a 90 ºC de temperatura. En cinco días, la manguera perforó el bloque helado y llegó a su objetivo. Los rusos, que también han alcanzado lagos sepultados bajo la Antártida, tardaron décadas en llegar al Vostok, cubierto por 3.766 metros de hielo y casi cinco veces más profundo.

El análisis de los restos que han quedado en la broca de perforación han demostrado la existencia de restos de algas microscópicas que cayeron al fondo del lago antes de quedar tapado por el hielo, hace cientos de miles de años, quizá un millón. Por otra parte, el lago ha resultado ser menos profundo de lo que revelaron los análisis sísmicos: apenas tiene metro y medio de profundidad, cuando se creía que alcanzaba, al menos, los 6 metros.

¿Podría existir vida en las lunas de Júpiter?

El lago Whillans renueva el agua de su interior en ciclos de cinco a diez años, debido a los innumerables y laberínticos canales que conectan los acuíferos antárticos. Si se conoce la vida que había allí quizá se pueda conocer qué ocurre en otros mundos helados, como la luna Europa, un satélite de Júpiter.


Los científicos rusos han sido muy críticos con el sistema empleado por los norteamericanos, ya que el agua caliente podía llegar hasta el lago Whillans y convertirlo en “una sopa”, modificando su composición.

Desde el día 23 de enero, la manguera ha avanzado medio metro por minuto a través de un caño de 30 centímetros de diámetro abierto en la capa helada. Dicho caño se ensanchó hasta los 60 centímetros al llegar a las cercanías del lago.

El equipo ruso que está obteniendo muestras del lago Vostok no podrá saber lo que contienen hasta mayo, cuando un buque oceanográfico las lleve hasta los laboratorios de San Petersburgo. En cambio, la misión Wissard tiene laboratorios esterilizados y preparados para estudiar las muestras allí mismo.

La carrera por la perforación del hielo: rusos, británicos y estadounidenses

El pasado 10 de enero, exploradores polares rusos sacaron una muestra del hielo desde el lago subglacial antártico Vostok que, durante millones de años ha permanecido aislado de la atmósfera terrestre. La primera muestra transparente y cilíndrica del hielo de lago, de dos metros de largo, fue obtenida a 3.406 metros de profundidad.

Los rusos usaron como sustancia anticontaminante una mezcla de queroseno y freón. Los británicos (que fracasaron en su intento) y los estadounidenses trabajan con mangueras de alta presión que perforan orificios con agua de hasta 90 ºC y lámparas ultravioleta que matan microorganismos.

Hay cientos de lagos bajo los glaciares antárticos. La antigua carrera espacial ha cambiado: ahora, se compite por ser los primeros en perforar la Antártida y desvelar los secretos que guarda el hielo.

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