Las empresas son cada vez más verdes

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El mundo evoluciona en todos los sentidos y por suerte también lo hace con un enfoque beneficioso para el medioambiente. Las personas tratamos de aportar nuestro granito de arena con gestos como separar el reciclaje para colocar cada material en el contenedor que toca, y las empresas podríamos decir que hacen lo mismo a otros niveles y con todo tipo de acciones con las que se suman a la lucha contra el cambio climático.

Que las empresas son cada vez más verdes es un hecho que no se puede discutir porque los números están ahí. Las hay que recurren al greenwashing y solo ponen en marcha políticas orientadas a la sostenibilidad del planeta por intereses económicos, pero también las hay que lo hacen por puro convencimiento. Sea como sea, lo que es evidente es que el crecimiento de la concienciación de las empresas respecto a la necesidad de ser más verdes es una realidad palpable de la que todos nos beneficiamos.

Reutilizar antes que desechar

Uno de los principales argumentos de las empresas pasa por reducir la cantidad de producto que termina en un contenedor o en una papelera. Por ello, la posibilidad de reutilizar todo tipo de productos en el día a día de cualquier compañía es algo que hay que valorar de forma muy positiva. ¿Un ejemplo? El de apostar por regalos publicitarios más eco hechos de materiales como el RPET. Así, no es de extrañar que cada vez haya más productos como los bidones deportivos personalizados que algunas empresas están regalando tanto a sus clientes como a sus trabajadores.

Materiales más sostenibles

En ese misma línea podríamos hablar de los materiales que se están imponiendo en muchas empresas por el simple hecho de ser más sostenibles. Puestos a utilizar materiales necesarios para el desarrollo de una actividad económica, mejor que mejor si éstos son lo suficientemente sostenibles como para reducir al máximo su impacto en la huella ecológica. Un buen ejemplo de ello es el que estamos viendo a diario en las empresas que se dedican a la venta de productos a través de Internet. Para que su packaging sea lo más ecológico posible, es cada vez más frecuente encontrar cinta adhesiva de embalar hecha con kraft biodegradable. El objetivo es sustituir materiales como el plástico y apostar por otros más sostenibles como el papel o el cartón reciclados. Si esa decisión la tomaran todos los ecommerce del mundo, es evidente que el planeta lo agradecería muchísimo. La principal dificultad suele estar en el precio de los productos, pero afortunadamente están bajando y las empresas se están dando cuenta de que los clientes valoran de forma muy positiva recibir un pedido preparado con materiales eco-friendly.

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Reducción de plásticos

Al hablar de los materiales se hace indispensable mencionar lo que sucede con el plástico, que es sin lugar a dudas uno de los materiales más perjudiciales para el medioambiente. Lo es por cómo se le da forma, pero también lo es por cómo se suele desechar. Si no se actúa como es debido, el plástico puede acabar en el mar y no hace falta mencionar los problemas que puede ocasionar en el ecosistema marino.

Hay varios ejemplos de empresas de renombre que han dado pasos de gigante en ese sentido y que han sentado las bases para que otras que vienen por detrás tomen nota y hagan lo mismo. Es el caso de Lidl, que a finales de 2018 eliminó de sus establecimientos las bolsas de plástico, o el caso de IKEA, que ha eliminado los plásticos de un solo uso de sus tiendas. La Fundación Ecoalf recicla el plástico para convertirlo en ropa y Eroski ha obtenido el reconocimiento de Greenpeace España por sus iniciativas que tienen como objetivo eliminar el plástico empleando mallas reutilizables o envases ecológicos.

Reducción de desplazamientos

A pesar de que las ferias son ideales para dar a conocer los valores de la marca y que hay eventos a los que merece asistir sí o sí, la pandemia ha servido para reducir desplazamientos innecesarios y no son pocas las empresas que se han dado cuenta de que las reuniones y los eventos se pueden gestionar de una forma más eficiente. Se ahorra tiempo y dinero, pero también se le hace un gran favor al planeta por el simple hecho de reducir considerablemente la cantidad de desplazamientos que se llevan a cabo en coche o avión, por mencionar dos de los medios de transporte más utilizados. Las videoconferencias están a la orden del día y no parece que sea una moda pasajera, sino que ha llegado para quedarse. Por ello, también podemos hablar de los beneficios del teletrabajo, que ha permitido que la contaminación en las grandes ciudades haya menguado en beneficio de un aire más puro.

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Los pequeños grandes gestos

Los pequeños grandes gestos de las empresas ayudan mucho. Si las cosas están claras y todos los trabajadores cumplen con las directrices fijadas por la compañía, la huella ecológica puede reducirse más de lo que podríamos llegar a imaginar. Pero… ¿en qué consisten esos gestos?

– Imprimir menos hojas
– Apagar la luz cuando sea innecesaria
– No malgastar agua
– Emplear energía solar en la medida de lo posible
– Instalar zonas verdes
– Promover el uso de bicicletas y patinetes para desplazarse
– Utilizar materiales reciclados
– Utilizar bombillas LED en vez de las convencionales
– Organizar el transporte de varios empleados para que viajen en un mismo vehículo
– Utilizar sistemas de recogida de agua de lluvia

El impacto positivo en el medioambiente es inmediato, como también lo es el ahorro a nivel económico y la optimización de los recursos disponibles. Así es posible reducir costes y ofrecer un producto más competitivo, además de trasladar una imagen de responsabilidad con el planeta que cada vez atrae a más personas. El valor agregado socio-ambiental pasa por implementar una filosofía en la que todos esos pequeños gestos estén en un lugar destacado. De lo contrario, y sin dar ejemplo desde los puestos directivos, es imposible lograr que una plantilla de trabajadores esté comprometida con un objetivo indispensable para todos.

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