El cambio climático acabó con la antigua civilización del Indo

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El cambio climático golpeó duro a la antigua civilización del Indo, propiciando su final, según un equipo científico internacional que señala la disminución de las lluvias como el causante del debilitamiento del caudal de los ríos sobre los que se sustentaba esta importante cultura desarrollada hace más de 5.200 años.

Para todos aquellos que anden despistados, hablar de la cultura del Indo es hablar de una civilización prehistórica que aconteció en el noroeste del subcontinente indio, concretamente a lo largo del valle del Indo. Y, al igual que las remotas civilizaciones egipcias y mesopotámicas, ésta también surgió en una rica zona fluvial.

Así, como ocurría con el Nilo, el río Indo se desbordaba cada año y su potencial agrícola supuso el germen de una sociedad próspera afincada en torno a sus dos orillas. Precisamente, este mismo trampolín que la impulsó, también acabó enterrándola pues, a juicio de estos investigadores, su declive y desaparición coincide con un debilitamiento de los ríos que durante centenares de años la habían encumbrado.

“Hemos reconstruido la dinámica del paisaje fluvial de la llanura, donde se desarrolló la civilización del Indo hace 5.200 años, allí donde construyeron sus ciudades, y donde luego, poco a poco, se desintegraron hace entre 3.900 y 3.000 años atrás. Nuestro estudio concluye que la disminución de las lluvias monzónicas llevó a una dinámica que resultó nefasta. Se produjo un debilitamiento de los ríos que acabó siendo fundamental en la caída de esta cultura”, explica el líder de la investigación, Liviu Giosan, geólogo de la Institución Oceanográfica Woods Hole en los Estados Unidos.

La investigación se realizó entre 2003 y 2008, y sus conclusiones se acaban de publicar en la revista Proceedings. Además, sus conclusiones ponen punto y final a un misterio sobre el río Saraswati. En contra de lo que se creía, en realidad no iba directamente de las montañas al océano ni se alimentó de los glaciares perennes en el Himalaya, como afirmaban los libros sagrados, sino de simples afluentes que encontraba en su camino.

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