La asesora sobre cambio climático de Obama dimite


Cuando un político leal con su propio partido o con el presidente de Gobierno se retira de un puesto de gran responsabilidad, en una gran mayoría de las ocasiones, afirma que lo hace llevado por razones personales, que no tiene nada que ver con discrepancias de opinión sobre la manera de llevar los asuntos que le competen. Es una actitud noble, pero, está claro que siempre hay alguna razón. Esto ha pasado siempre y en cualquier país democrático del mundo. Pero, como ya hemos dicho de China alguna vez, si ocurre en Estados Unidos, afecta a todo el planeta.

Esta vez ha sido Carol Browner, la principal asesora en asuntos de energía y cambio climático de Barack Obama, presidente de Estados Unidos, quien ha anunciado que abandonará su puesto en los próximos días o semanas. El tiempo suficiente para que se reorganice el departamento.

Carol Browner ha comentado que está muy satisfecha con el trabajo que ha realizado durante estos años, entre el que se puede destacar las inversiones en energía limpia dentro del plan económico contra la crisis financiera que atraviesa el país (y, en general, todos los países ricos) o las políticas que tratan de lograr una eficiencia en el sector del automóvil, logrando ahorrar unos 1.800 bariiles de petróleo al año, con el consiguiente ahorro para los consumidores y disminución de las emisiones de dióxido de carbono. Estos logros, en el que quizá sea el país más dependiente del consumo de petróleo del mundo, son para quitarse el sombrero.

Sin embargo, desafortunadamente no logró uno de sus principales objetivos: desarrollar una legislación efectiva que redujera las emisiones de gases que contribuyen al cambio climático, al tiempo que disminuyera la dependencia nacional de los combustibles fósiles. El sector petrolero en Estados Unidos es un grupo de presión con gran poder, a lo que hay que sumar la nueva mayoría republicana en el Senado y en el Congreso de Estados Unidos e, incluso, la pérdida de apoyo desde el propio partido demócrata.

Aún no se sabe si su puesto será ocupado por otra persona o, directamente, desaparecerá. Esto puede marcar el comienzo de un giro en la política estadounidense sobre medio ambiente. Algo que afectará a todo el planeta.

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