Aves marinas cambian su comportamiento por el cambio climático para encontrar comida

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El calentamiento global afecta a las diversas especies animales en todo el mundo. Pero la fauna que vive en las regiones polares se ve particularmente afectada por el fenómeno climático global. Un reciente estudio aporta nuevos datos al respecto.

El mérgulo marino es una de las aves marinas de menor tamaño, pues sólo alcanza un peso de 150 gramos, y con una población de entre 40 y 80 millones de individuos, es una de las especies de aves marinas más comunes en el Atlántico Norte. Son habituales en las costas rocosas de Groenlandia y Spitsbergen (una de las islas del archipiélago noruego de Svalbard).

Para su alimentación, esta ave buscan pequeños crustáceos del plancton llamados copépodos, atrapando hasta a 65.000 de estos organismos todos los días. Los mérgulos marinos buscan áreas con corrientes frías y evitan las aguas templadas. Su despensa particular se sitúa en las aguas heladas que fluyen del Océano Ártico hacia el sur a través del Estrecho del Fram, entre Groenlandia y Spitsbergen, el hogar de una especie ártica de copépodo de gran tamaño, el Calanus hyperboreus, muy rico en grasa. Otra especie de copépodo, el C. finmarchicus, vive en aguas más templadas, pero es más pequeño y proporciona menos energía a los pájaros.

Así, por estas características, el mérgulo marino es un indicador fiable para evaluar el impacto del cambio climático en la región. Un equipo internacional, dirigido por David Grémillet, del Centro para la Ecología Funcional y Evolutiva, dependiente del Centro Nacional francés para la Investigación Científica (CNRS), ha demostrado que los mérgulos marinos están adaptando su comportamiento de pesca al calentamiento de las aguas superficiales que se registra en el Mar de Groenlandia, modificando su dieta y prolongando la duración de sus viajes en el mar en busca de alimento. Viajan más lejos y a mayor distancia.

Se trata de una adaptación natural y la situación no debería resultar grave. Pero estos pájaros han alcanzado los límites de sus capacidades fisiológicas y conductuales. Es decir, que si continúa calentándose el planeta, comenzaría su declive como especie. Además, habría que sumar que existe una alteración muy importante en los ecosistemas marinos del Ártico.

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