Los huracanes podrían ser cada vez más destructivos


Lo estamos viendo en los últimos años. Terribles huracanes, pertinaces sequías, lluvias torrenciales, cambios bruscos e insospechados de temperatura en épocas del año en las que no son habituales. Según algunos modelos climáticos manejados por los científicos, en los próximos años es bastante probable que los huracanes sean menos habituales, pero más potentes. Es otra de las negativas consecuencias del calentamiento global.

Estas nefastas previsiones se desprenden de modelos informáticos que han creado los científicos del clima. Estos modelos, basándose en los datos actuales y en una posible progresión climática, tienden a apuntar hacia un menor número total de huracanes, pero, también, a un fortalecimiento general tanto de los vientos asociados como de las precipitaciones.

También se ha comprobado que se están produciendo grandes variaciones en la actividad de los huracanes, especialmente en el tiempo y en el lugar donde se producen. Algunos estudios publicados desde 2005 indican que el número y la fuerza de los huracanes ha aumentado en varias regiones, especialmente desde la década de los setenta del siglo pasado.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que es bastante probable que algunos huracanes ocurridos en el mar pasaran desapercibidos para satélites y cazadores de huracanes, por lo que la evaluación no tiene todos los datos necesarios. De lo que no se tiene ninguna duda es de que la actividad de huracanes ha aumentado desde mediados de la década de los noventa del siglo XX en el Atlántico Norte, donde las temperaturas del océano se han incrementado por el calentamiento global en un largo plazo y han producido un aumento de las corrientes en esa parte del océano Atlántico.

Los huracanes se forman en los trópicos cuando se calientan las aguas del océano. Así que el calentamiento de las aguas debido al calentamiento del planeta afecta sin duda a la formación de los huracanes. Los océanos cálidos son los que proporcionan la energía que necesitan los huracanes para formarse y desplazarse.

Respecto al futuro, los modelos informáticos tienden a apuntar hacia la reducción de los huracanes en general (aunque no se sabe con seguridad la causa) y a un fortalecimiento general de los vientos y las precipitaciones en los huracanes.

En todo caso, hay que señalar que la fuerza destructiva de los huracanes no sólo dependen del cambio climático. Es importante construir diques de contención para frenar su fuerza destructora, así como edificios resistentes a estos fenómenos e infraestructuras preparadas. Ahora bien, cuando el Katrina asoló México, Nueva Orleáns y otras regiones, la calidez sin precedentes de las aguas del Golfo de México alimentaron la potencia del huracán.

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