Usar la bicicleta como los daneses ahorraría toneladas de CO2

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Una vez más, los países escandinavos son el ejemplo. Según la Federación Europea de Ciclismo (ECF), el continente europeo podría reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero provenientes del transporte en más del 25% si la población usara la bicicleta tanto como se hace en Dinamarca. Y, además de ayudar a la mitigación del cambio climático, los europeos estarían en mejor forma y su salud mejoraría por el ejercicio físico.

El recorrido medio en bicicleta de una persona en Dinamarca es de unos 965 kilómetros al año. Si esta media fuera imitada por el resto de europeos, se lograría entre un 12 y un 26% de reducción de emisiones en el sector del transporte. Y esta cifra en una estimación a la baja, ya que excluye deliberadamente el impacto ambiental de la construcción, mejora o mantenimiento de la infraestructura necesaria, es decir, de las carretera y de los aparcamientos, así como el mantenimiento de los coches.

El ECF ha hecho un llamamiento a los políticos para que no impulsen soluciones tecnológicamente complejas para la reducción de emisiones, como el impulso de los coches eléctricos (que, por otra parte, no solucionaría otro problema de las grandes ciudades: el denso tráfico y la falta de aparcamiento), y para que, por el contrario, potencien la bicicleta como medio de transporte principal. Se ha calculado que, en la Unión Europea, el desplazamiento medio es de dos kilómetros o menos, lo que no representaría ningún problema para cualquier persona que quisiera recorrerlo en bicicleta.

Se puede apostar por la tecnología (no estamos en contra de la tecnología, que quede claro) o por decisiones políticas. O quizá fuera más acertado señalar que se puede apostar por la economía o por el medio ambiente: comprar coches eléctricos supone más dinero para las grandes empresas que comprar bicicletas.

Además, para que se empieza a usar el coche eléctrico de forma masiva, como sería deseable, hay que invertir muchísimo dinero en diferentes infraestructuras, en especial, en los puntos de recarga. Sin embargo, el uso de la bicicleta puede ser inmediato: no es necesario nada más que comprar (o alquilar) una, montarse y pedalear. Además, para fabricar una bicicleta se emite mucho menos CO2 que para fabricar un coche, una moto o cualquier otro medio de transporte.

¿Será la bicicleta la que salve el planeta? Si los daneses pueden, ¿por qué no el resto de europeos y el resto de ciudadanos de todo el mundo?

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