Usar memes de internet para informar sobre el cambio climático


Las personas no escuchan a los científicos. Y, en particular, los políticos no escuchan lo que la ciencia está diciendo sobre el cambio climático. Al menos, no escuchan por las vías más habituales. Así que quizá sea hora de probar nuevos métodos más originales. Y más virales.

¿Por qué el cambio climático no se toma en serio? ¿Por qué los políticos no hacen nada cuando nos encaminamos directos al desastre? ¿Por qué los ciudadanos no les obligan a hacer algo al respecto? Hay varias causas, entre otras, la influencia de grupos de presión financiados por petroleras y otras industrias que ganan mucho dinero con los combustibles fósiles. Pero, aún así, la información está ahí, accesible a cualquiera, y no hace falta escarbar mucho para acceder a ella.

Joe Brewer y Balazs Lazlo Karafiath, socios de una empresa de consultoría de San Francisco, DarwinSF, son aficionados a un fenómeno de internet, los memes. Son ideas breves, pequeñas piezas de cultura o de información que se distribuyen por la red rápidamente y de forma viral. A menudo, se transmiten a través de una fotografía retocada con un mensaje. También puede suceder con una música y su baile asociado, como ha ocurrido con el Gangnam Style.


Para Brewer y Karafiath, el cambio climático debería ser un meme, una idea simple conocida por todo el mundo. El problema, según ellos, es su comunicación. La ciencia explica el fenómeno con datos y de una forma que no llega a la opinión pública. La gente necesita experimentar historias e ideas en sus propias vidas. El calentamiento global no es palpable, es una idea y, además, amenazante.

Brewer y Karafiath han desarrollado un proyecto de investigación en el que han analizado 5.000 memes con frases sobre el cambio climático y los fenómenos extremos que está provocando. Finalmente, se quedaron con 900 ideas y las dividieron en categorías: armonía, supervivencia, cooperación, impulso y elitismo.

Mucha gente prefiere no preocuparse por el calentamiento global


Una de las conclusiones a la que han llegado con la investigación es que la gente se muestra inmune a ideas que les hacen pensar en un mundo peor y a problemas globales que no les afectan directamente (de momento, cabría añadir). Los memes climatológicos no son bien recibidos y, por tanto, tampoco son distribuidos. En otras palabras, mucha gente prefiere cerrar los ojos, darse por no enterado y no hablar del asunto. Pero, no hablar sobre un problema supone no solucionarlo.


El lado optimista del análisis es que existe un vacío de información (o del modo de ofrecer esa información) que puede hacer llegar al público la problemática del cambio climático. Sólo hay que encontrar una nueva vía para que el mayor problema al que se enfrenta la humanidad se convierta en viral.

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