Latinoamérica sufrirá las consecuencias climáticas de El Niño

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El cambio climático provoca fenómenos como largas sequías, fuertes heladas, escasez de agua, inundaciones destructivas que derivan en la propagación de enfermedades, pérdidas de cosechas, alteraciones en el suministro energético. Todo ello se traduce en pérdidas económicas. Según datos de la FAO, la producción de cultivos que no requieren irrigación afrontarán dificultades y, en Sudamérica, las tierras que no reciban las lluvias necesarias pasarán de 170 a 320 millones de hectáreas en las próximas décadas.

Por otra parte, el fenómeno climático conocido como El Niño, un fenómeno cíclico que cambia los patrones de movimiento de las corrientes marinas en la zona intertropical y provoca una superposición de aguas cálidas procedentes de la zona del hemisferio norte provoca que algunos de los fenómenos climáticos se intensifiquen y asolen regiones enteras.

El Niño, algunos años, puede ser capaz de provocar verdaderos estragos de ámbito regional. En especial, intensas lluvias y huracanes en Latinoamérica, en ambas costas, en la atlántica y en la pacífica.

Las condiciones meteorológicas asociadas al fenómeno de El Niño generarán, en los próximos meses y en 2013, una alteración en la estacionalidad de las lluvias en Sudamérica debido a un calentamiento en las aguas del Océano Pacífico.

Un clima más húmedo en Sudamérica podría ser un alivio para los agricultores en Brasil y Argentina debido a que la siembra comienza en septiembre, particularmente después de la sequía provocada por la otra parte del fenómeno, La Niña. Pero, lluvias demasiado intensas dañarían las cosechas. Brasil es el mayor productor del mundo de azúcar, café y soja. Argentina es el mayor exportador de soja. Todos estos cultivos peligran si El Niño se muestra con toda su crudeza.

En principio, el desarrollo de un episodio de El Niño augura buenas condiciones climáticas para la campaña agrícola 2012-2013, pero hay que tener en cuenta el episodio doble, La Niña, que afectó negativamente a las dos campañas agrícolas precedentes, y producirá una fuerte acción residual.

Por el momento, aún se desconoce la intensidad que alcanzará El Niño, pero podría estar entre débil y moderada. Lo que se sabe es que la probabilidad de que llegue está en un 81% y que su mayor impacto se sentirá hacia finales del 2012 y comienzos del 2013.

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