Gran tormenta solar

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El Sol se encuentra a una distancia de casi 150 millones de kilómetros de la Tierra. A pesar de esta enorme distancia, las tormentas solares y otros fenómenos que ocurren en la superficie del astro rey pueden afectar a nuestro planeta. El sol es una enorme bola caliente y se él se desprenden llamaradas que llegan con más o menos fuerza a la Tierra.

Esta especie de erupción solar, viaja por el espacio a una velocidad que los expertos de la NASA han calculado que será de unos 1.400 km/s (kilómetros por segundo). Además, su origen es una explosión que puede liberar entre mil y diez mil millones de toneladas de materia a una temperatura altísima. A pesar de todo, casi no afectan a la Tierra. Estamos muy lejos y protegidos. Aunque, si la tormenta es fuerte, sí produce algunos efectos.

Las tormentas solares pueden producir averías o cortes momentáneos en el sistema eléctrico de regiones enteras, dejar a los aviones sin radio o incendiar oleoductos. En hombre no tiene ninguna defensa ante este fuerza tan poderosa. Además, el escudo magnético que envuelve al planeta y lo protege, se ve alterado por este fenómeno.

En los últimos años, el Sol está aumentando su actividad. Hasta el punto que la propia Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha advertido de que sería muy conveniente crear un servicio de predicción global de amenaza ante las tormentas solares. Para ello, se necesitaría instalar observatorios en todo el planeta. Se necesita, pues, la colaboración de países por todo el mundo.

Se cree que la mayor tormenta solar ocurrió el 2 de septiembre de 1859. El cielo, en gran parte de la Tierra, ofrecía un bello espectáculo de auroras rojas, verdes y moradas, muy brillantes, aun en plena noche. Pero también sistemas magnéticos o eléctricos, como el telégrafo, dejaron de funcionar, y algunos objetos se incendiaron. En aquella época, pocos sistemas funcionaban con electricidad, pero si ocurre una tormenta de tal intensidad en nuestros días, muchos aparatos pueden fallar y causar graves daños, además de enormes pérdidas económicas. Por suerte, hay un escudo electromagnético que protege a la Tierra. Pero, si la tormenta es muy grande, ni siquiera ese escudo es capaz de protegernos del todo. Se cree que, dentro de millones y millones de años, el Sol absorberá a los planetas más cercanos: a Mercurio, a Venus… y también a la Tierra.

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