Política europea de ahorro energético


La Comisión Europea cree que la Unión Europea puede reducir las emisiones de dióxido de carbono (CO2) para 2020 un 25% simplemente cumpliendo su objetivo de ahorro energético para ese año (es decir, una mejora en la eficiencia del 20% respecto a 1990). Esto parece un buen plan. Pero, visto desde otro punto de vista, significa que se podría hacer mucho más.

La idea se desprende de una publicación denominada “Hoja de ruta para una economía baja en carbono en 2050” que la comisaria europea de Acción por el Clima, Connie Hedegaard, presentará en los próximos meses.

La Comisión Europea se enfrenta con un dilema: mantener para 2020 su objetivo de recorte de emisiones de dióxido de carbono en el 20% o elevarlo hasta el 30%. De momento, se van a concentrar en ahorrar energía y lograr una mejor eficiencia energética. En cuanto al objetivo de llegar hasta el 30% en la reducción de emisiones, sólo lo harán si otros países hacen esfuerzos similares. Esta idea de que todos los países se deben comprometer en la lucha contra el cambio climático tiene su lógica, pero no puede ser una excusa para que cada cual deje de asumir sus responsabilidades.

Según los datos que baraja la Unión Europea, si se quiere alcanzar el gran compromiso comunitario de lograr una disminución de las emisiones de entre el 80 y el 95% para 2050, se necesitará haber logrado en 2030 una rebaja del 40% respecto a los niveles de CO2 de 1990.

La Unión Europea importa el 54% del gas y el petróleo que consume. Por tanto, si se consigue llegar a esas cifras de ahorro energético y se reduce la dependencia de la energía sucia del exterior, además de los beneficios medioambientales, supondrá unos beneficios por valor de entre 175.000 y 320.000 millones de euros anuales en las próximas cuatro décadas.

La UE se marcó en 2007 el triple objetivo de reducir sus emisiones en un 20% (compromiso que en 2008 se amplió hasta el 30% condicional), lograr que un 20 % de la energía que consume proceda de fuentes renovables y tomar las medidas necesarias para que el ahorro energético llegue al 20%, todo para 2020. De momento, de los tres objetivos, el de eficiencia energética es el único que no es obligatorio y el único que va camino de no cumplirse.

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