“Acabemos nuestra historia de amor con los combustibles fósiles para evitar feas sorpresas”, advierten científicos


Como si del consejo de un buen amigo se tratara, científicos internacionales reunidos en Australia han dicho al mundo que dejemos de querer a los combustibles fósiles y empecemos una etapa más sana, mirando a un futuro más sostenible, que detenga el cambio climático.

Aunque en realidad había más de advertencia que de consejo cuando la directora del Fondo Nacional para la Investigación de la Adaptación al Cambio Climático (NCCARF) , Jean Palutikof, ha dicho exactamente: “El cambio climático es insidioso y no lineal, y si no estamos preparados para afrontarlo, como no lo estamos, puede sorprendernos”, de forma non grata, se entiende.

Palutikof pronunció estas palabras en una conferencia organizada por su propia institución, en la que ésta realiza investigaciones del calentamiento global y donde también se ha convertido en la mayor especialista mundial en adaptación al cambio climático.

Los efectos secundarios de seguir aumentando la temperatura del planeta a golpe de dióxido de carbono y cómo hacer frente a los impactos del cambio climático ha sido el tema del evento, que ha reunido a numerosos investigadores nacionales e internacionales en la australiana Universidad de Griffith, a la que pertenece el NCCARF.

“La humanidad ha de finalizar su historia de amor con los combustibles fósiles”, un sentimiento que, a juicio de Simon McKeon, presidente de la agencia nacional australiana para la Ciencia CSIRO, tiene más de loca pasión que de sentimiento maduro. Según McKeon, además, culpó a los medios de comunicación de crear un debate sin fin sobre la existencia o no del cambio climático.

En la conferencia hay unanimidad en pensar que la mejor prevención es controlar el calentamiento global, pero si esto no ocurre hay que tener infinidad de planes B, con el fin de que nos protejan del incierto futuro que pueda deparanos el cambio climático. Porque, como todo amor veleidoso, el nuestro con el gas, el petroleo y el carbón puede acabar de mil maneras insospechadas. Hambre, sequías, inundaciones, desastres naturales y demás episodios que parecen salidos del apocalipsis. Una ruleta rusa en toda regla.

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