Edificios que cambian según el clima


El sector de la arquitectura está cada vez más preocupado por el respeto al medio ambiente. En este sentido, los edificios se diseñan para que sean autosuficientes desde el punto de vista energético y para que puedan albergar jardines verticales o en las azoteas. Ahora. se plantea una nueva idea: edificios cambiantes según el clima.

Estos edificios mutantes buscan una mejor calidad de vida para sus habitantes y, sobre todo, un mayor respeto por el medio ambiente a través de la adaptación a las condiciones externas, al clima de la zona donde se ubica. Para ello, cuentan con nuevos materiales que surgen a partir de investigaciones biogenéticas que tienen la capacidad de transformarse según las condiciones climáticas.

Podrían llamarse también edificios orgánicos, ya que se adaptan al entorno del mismo modo a como lo hace un organismo vivo. Estos edificios verdes y mutables no olvidan otras características ecológicas, como el ahorro de energía, el reciclaje de agua y el de materiales de desecho.

Hormigón biológico

Pero lo más singular es la “piel” del edificio, que se adapta a la época del año, a la temperatura, a la humedad, al viento, etc. Un claro ejemplo es el hormigón biológico, desarrollado por investigadores de la Universidad Politécnica de Cataluña. Es un tipo de hormigón que ofrece la resistencia del hormigón común, pero que permiten que crezcan en la pared organismos de manera natural y acelerada.


Este nuevo hormigón está creado para la construcción de fachadas en climas mediterráneos y ofrece ventajas medioambientales, térmicas y ornamentales. Ofrece, pues, una revolucionaria e innovadora manera de diseño arquitectónico: es una barrera de protección reacciona, cambia de aspecto según la ubicación geográfica y el propio clima y es una estructura inteligente o soporte biológico natural que permite el crecimiento de microalgas, hongos, líquenes y musgos.

En definitiva, se pueden desarrollar jardines verticales en la propia pared del edificio sin ninguna instalación extra, ofreciendo ventajas la absorción de dióxido de carbono (CO2) y otros contaminantes, la captación solar y la regulación de la conductividad térmica al interior del edificio.

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