El algarrobo puede ayudar a frenar el cambio climático

algarrobo
Diversas investigaciones están poniendo de manifiesto que hay especies vegetales que pueden ser muy beneficiosas para ayudar a combatir el cambio climático por la capacidad que tienen para absorber el CO2. Y una de las últimas en las que se ha detectado esta característica es el algarrobo europeo. Un árbol que, además, tiene la particularidad de estar presente en el Levante Mediterráneo.

Capacidad natural

Este árbol originario del Asia sudoccidental se ha demostrado que tiene una capacidad natural de actuar como sumidero de CO2, característica por la que se convierte en un perfecto aliado del medioambiente para minimizar los efectos del cambio climático.

Pero las características del algarrobo europeo aún van más allá porque, igualmente, se ha constatado que presenta una gran facilidad de adaptación a climas secos, aparte de favorecer la restauración de suelos.

Sus beneficios medioambientales aún van más allá porque también ayudan en la prevención de la desertización, así como de las inundaciones y de los incendios forestales, siendo además una especie más tolerante a la quema que otras porque no acumula tanta biomasa como otras especies.

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Son particularidades por las que se ha comprobado que puede ser una especie beneficiosa para mitigar el cambio climático en las zonas en las que está presente como es el caso del Levante Mediterráneo.

Pero su papel no queda ahí porque a su vez puede jugar un papel decisivo en la dirección de una economía más sostenible. El algarrobo europeo es una especie que es adaptable y compatible con la agricultura, teniendo una elevada productividad, lo que redundaría en una mayor rentabilidad de las explotaciones agrarias y posibilitaría la puesta en marcha de nuevas plantaciones.

Presencia

Por todas estas razones, la presencia del algarrobo europeo supone una importante ventaja para España, país que además es el principal productor, según los datos de la asociación Empresas Productoras de Algarroba (EiG). Su cosecha se estima entre las 50.000 y 80.000 toneladas anuales.

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