El Atlántico absorbe menos CO2

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El océano Atlántico absorbe menos dióxido de carbono (CO2). La causa de este fenómeno es que la región subpolar de dicho océano está sufriendo una ralentización en lo que los científicos llaman circulación meridional oceánica, esto es, el trasvase de aguas cálidas superficiales hacia el norte y de aguas frías profundas hacia el sur.

Es la principal conclusión a la que ha llegado un estudio publicado en la revista Nature Geoscience. Los autores de dicho estudio advierten de que el aumento acelerado de CO2 en la atmósfera disminuye la capacidad del océano para seguir absorbiendo este gas de efecto invernadero.

Es un nuevo dato que reafirma las más pesimistas predicciones acerca de las graves consecuencias del impacto del cambio climático.

Fiz Fernández Pérez, del Instituto de Investigaciones Marinas de Vigo (CSIC), que ha participado en la elaboración del estudio, señala que varios modelos del IPCC (Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático) ya predecían esta ralentización de la recirculación meridional oceánica. Los científicos estudian con mucha atención el Atlántico pues es el océano que almacena mayor cantidad de CO2 respecto a su volumen.

Afecta a todo el sistema climático


Ese calor transportado en la circulación meridional de retorno afecta a las costas, ya que les suministra calor. Por tanto, es importante saber cuándo esa transferencia de calor será débil y cuándo fuerte. El fenómeno marino desempeña un papel esencial en el sistema climático, ya que facilita la redistribución del calor, el agua dulce y el dióxido de carbono.

El reciente estudio demuestra que la ralentización de la circulación contribuyó a que la región subpolar del Atlántico disminuyese rápidamente su capacidad de absorción del CO2 entre 1990 y 2006. También se ha descubierto que la absorción de CO2 de origen humano en el Atlántico Norte se produjo principalmente en el giro subtropical.

Se han estudiado datos bibliográficos internacionales sobre dióxido de carbono en el océano, así como observaciones de corrientes en cuatro secciones transoceánicas entre la Península Ibérica y Groenlandia en 1987, 2002, 2004 y 2006.

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