Fijar un precio al CO2


El dióxido de carbono o anhídrido carbónico (CO2), principal gas causante del cambio climático, no se ve ni se huele. Su presencia no se nota y, quizá por ello, no llegamos a darnos cuenta del peligro que suponen las toneladas que se emiten cada día a la atmósfera. Si fuera de color rojo o naranja o negro u oliera mal es bastante probable que la mayoría de la gente se implicara mucho más en la reducción de este gas. Pero no es así. Los efectos son a largo plazo y muy lejanos a la mayor parte de la población: sequías en países desconocidos, deshielo en los polos. No se ve día a día y el problema se olvida.

¿Cuál es la solución para reducir las emisiones de CO2, entonces? Ponerle precio. Así, todos, las empresas, las administraciones públicas y los ciudadanos en general seríamos totalmente conscientes del daño que hace este gas. Así lo cree Al Gore, el ex vicepresidente de Estados Unidos que recorre el mundo tratando de concienciar a la gente sobre el problema que supone el cambio climático.

Recientemente, en una charla impartida en Costa Rica, Al Gore propuso la idea: fijar un precio por el CO2 emitido. También habló sobre las energías renovables que deben sustituir a los combustibles fósiles y propuso la creación de una red americana de energía alternativa. No se olvidó de mencionar los efectos que está suponiendo el cambio climático: el aumento de la temperatura media de la Tierra, las inundaciones, las sequías, el derretimiento de glaciares, etc.

Pero también habló en positivo. En primer lugar, aún hay tiempo de revertir la situación. Aunque, para ello, haya que cambiar la forma de pensar y, en definitiva, de vivir. Así, entre las iniciativas que se pueden llevar para frenar el calentamiento global, Al Gore propuso fijar un precio al carbono como la solución ideal. Nadie presta atención al CO2: es invisible, no tiene olor ni sabor. Emitimos más de lo que debiéramos cada día porque no sabemos lo que emitimos. Un precio que refleje el impacto en la destrucción de nuestro planeta, ayudaría a tomar decisiones para reducir las emisiones a todos los niveles.

Al Gore remachó: la humanidad tiene las herramientas para detener el cambio climático, lo que no hay es interés político.

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