
La contaminación es uno de los mayores problemas ambientales en la actualidad, especialmente, en las ciudades. Además constituye un grave problema de salud, tanto en los países desarrollados como en los países en desarrollo y en los pobres. Como ocurre con el cambio climático, nadie se libra de la contaminación, que no entiende de regiones, de nivel de riqueza o de situación social o signo político. Todos respiramos.
La Organización Mundial de la Salud fijó en 2005 las Directrices sobre Calidad del Aire con el objetivo de ofrecer una orientación para reducir las repercusiones en la salud de la contaminación del aire. Son aplicables en todo el mundo y se basan en pruebas científicas que recomiendan límites de concentración de algunos contaminantes como partículas en suspensión (PM), ozono (O3), dióxido de nitrógeno (NO2) y dióxido de azufre (SO2).















