Bodegas Chivite, ejemplar en el cálculo de la huella ecológica

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La Unión Europea ha seleccionado diez empresas representativas de diversos sectores productivos con el objetivo de obtener un resultado que valide una metodología europea común en el ámbito de la huella ecológica. Una de esas diez empresas ha sido Bodegas Chivite, una de las más famosas y tradicionales bodegas navarras.

Si las autoridades han elegido a Bodegas Chivite ha sido precisamente por un histórico trabajo a favor del medio ambiente que viene realizando la empresa desde hace años. No sólo con acciones que tienen como objetivo reducir las emisiones de dióxido de carbono para mitigar, en la medida de lo posible, el cambio climático, sino también por haber logrado un modo de producción más respetuoso con el medio ambiente.

En 1997, Bodegas Chivite comenzó a colaborar con la organización WWF/Adena con el objetivo de gestionar las viñas de un modo respetuoso con el medio ambiente. Desde el cultivo de la vid hasta la calidad de las materias y los procesos en la bodega. El proyecto está basado en cuatro líneas de acción: la conservación y la restauración del medio natural, la introducción de la viticultura ecológica con un bajo impacto medioambiental, el control integrado de plagas y el uso de un humedal naturalizado para purificar el agua proveniente de la bodega.

Muchas bodegas han seguido el ejemplo de Chivite, pues están notando los efectos del calentamiento global, en especial, el aumento de un grado en el alcohol de los vinos.

Así, con el trabajo de Bodegas Chivite y otras empresas del ámbito europeo, se tratará de desarrollar una metodología para el cálculo de la huella de carbono armonizada para toda Europa. El proyecto será completado por la Dirección General de Medio Ambiente y otras instituciones comunitarias.

Bodegas Chivite no es sólo la única representante del sector vitivinícola, sino también del sector agrario. Ante las autoridades europeas defenderán y explicarán su propio cálculo de emisiones de gases de efecto invernadero, que es desarrollado por la OIV (Organización Internacional de la Viña y el Vino), así como analizarán con detalle los efectos que tiene la gestión de los viñedos sobre el balance de emisiones de gases de efecto invernadero o el efecto de secuestro de CO2 que supone el cultivo de vides.

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