China se desertifica

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La peor consecuencia del cambio climático no es visible. Ni inmediata. Ni siquiera nuestros hijos, ni tal vez nuestros nietos, la verán. La peor consecuencia es que muchos de los cambios que se produzcan en el planeta a causa del cambio climático tardarán centenares de años en revertir. Otros nunca lo harán. Serán irreversibles.

Según algunos expertos chinos en labores de lucha contra la desertificación, con el ritmo actual de avance, llevará unos trescientos años reducir la extensión de los desiertos en China. Estos expertos también se quejan de la poca inversión destinada a combatir este gran problema medioambiental.

Al menos un cuarto del territorio de China es o se está convirtiendo en desierto. La tierra pierde su fertilidad, los cultivos necesitan agua de riego y el acceso al agua en la segunda potencia económica del mundo cada vez es más difícil y cara. El área en proceso de desertificación es enorme y la única forma de atajar el problema es la prevención. Sin embargo, de los 1,73 millones de kilómetros cuadrados de tierra desierta en China, unos 530.000 se pueden recuperar. Y, de hecho, se está consiguiendo. Lo que ocurre es que, a este ritmo, se van a necesitar trescientos años.

La inversión es realmente insuficiente. Se encuentra a una infinita distancia de las necesidades reales. En algunas regiones de China, los gobiernos locales no se toman en serio el problema. Por si lo anterior fuera poco, el cambio climático puede acelerar el problema de la desertificación en China. Se podría llegar a condiciones meteorológicas extremas, fundamentalmente sequías, que acelerarían enormemente el proceso.

El subdirector de la Administración Estatal de Bosques de China también ha comentado la cuestión. Declaró que se ha conseguido reducir globalmente la tierra desertificada en los últimos cinco años, aunque menos de un 0,5%.

El Gobierno ha propuesto un proyecto para 2050. Se trata de un bosque artificial, al que denominan La Gran Muralla Verde, que cubrirá más de 42% del territorio del país. China tiene un gran número de proyectos en marcha con el objetivo de combatir el cambio climático, de reducir sus emisiones de dióxido de carbono y para reforestar el país. En unos años veremos cuán eficientes resultan.

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