El cambio climático afectará a la economía de Latinoamérica y el Caribe

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La Comisión Económica para América Latina (Cepal), órgano dependiente de la ONU, ha presentado un informe en la Cumbre de Cancún en el que se señala que el cambio climático provocará, si no se remedia, una pérdida equivalente a alrededor de 1% del Producto Interior Bruto entre 2010 y 2100 en los países de Latinoamérica y el Caribe.

El estudio considera que el calentamiento global será un factor condicionante esencial durante los próximos años en las opciones de desarrollo económico en la región. Fue presentado en el marco de la XVI Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (conocida como COP 16), también llamada Cumbre de Cancún.

Mientras se presentaba este informe, los líderes políticos mundiales discuten sobre el clima sin llegar a acuerdos significativos. Más bien parece que se dedican a lanzarse acusaciones mutuas. Los europeos acusan a Bolivia y a Venezuela de bloquear acuerdos para defender sus recursos naturales, el gas y el petróleo. Evo Morales, Presidente boliviano, acusa a Estados Unidos de boicotear la reunión, y Japón no está dispuesto a comprometerse a nada mientras no lo hagan también China y Estados Unidos. Este país sólo se compromete a reducir sus emisiones de dióxido de carbono, hasta 2020, en un 4%, muy lejos del 20% con el que se ha comprometido la Unión Europea. Mientras se producen estas discusiones (y acusaciones públicas y privadas), el cambio climático no se detiene.

Puede que el 1% del PIB que señala el informe como la cifra de pérdida económica a causa del cambio climático no parezca mucho dinero, pero es más de lo que se gastan anualmente estos gobiernos en investigación y desarrollo: una media de 0,63% del PIB en 2007. También es una cifra mayor del presupuesto total de la mayoría de los ministerios de medio ambiente.

Desgraciadamente, el cambio climático es una cuestión global. Aunque la región no es de las que más gases de efecto invernadero emite, sí es muy vulnerable a los cambios climáticos extremos: aumenta la temperatura, cambian los patrones de precipitación, reducción de la superficie cubierta por hielo, aumento del nivel de mar, sequías, inundaciones, huracanes…

No se trata, por tanto, sólo de una cuestión medioambiental (lo que ya debería ser suficiente) sino también de un asunto económico. Si los líderes mundiales no hacen algo por mitigar las consecuencias del cambio climático, el crecimiento económico se reducirá. Si no lo hacen por conciencia ecológica, al menos deberían hacerlo por lo que de verdad les importa: el dinero.

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