El cambio climático en África

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En la Cumbre de Durban se ha decidido prolongar el Protocolo de Kioto. En otras palabras, no se ha conseguido nada. Paradójicamente, la reunión se ha celebrado en África, uno de los continentes que más está sufriendo los embates del cambio climático. Quizá el que más.

En África viven algunas de las comunidades más pobres del mundo. El clima extremo hace mella en sus condiciones de vida. Sin una rápida reducción de las emisiones en todo el mundo, el continente se enfrenta a un aumento temperatura que traerá más calamidades a los africanos, a los del norte, todo el Magreb, Egipto, Somalia y todo el Cuerno de África, el centro del continente, el sur, en fin, un continente entero que, durante este siglo, lo va a pasar muy mal. Peor que hasta ahora. Eso es lo que se ha firmado en la Cumbre de Durban.

Por Uganda pasa el ecuador. En sus montañas hay glaciares, como en Argentina, como en Noruega o en Canadá. Quedan cinco grandes glaciares y tienen nombre: Speke, Moebius, Elena, Savoia y Moore. A principios de siglo XX, eran 43 los glaciares que se podían contar en el país africano.

Los datos señalan que la mayoría de los glaciares han reducido su superficie a casi la mitad entre 1987 y 2003. Se volverán a medir de nuevo en enero. La temperatura del aire en todas las zonas tropicales ha subido varios grados en unas pocas décadas. Los más pesimistas dicen que, en veinte o treinta años, todos desaparecerán.

En África, la temperatura media puede aumentar entre 4 y 5º C a final de este siglo. ¿Hay que recordar que los científicos creen que un aumento de tan sólo 2º C puede ser irreversible para el clima? Sequías más intensas, olas de calor, inundaciones, tormentas más fuertes, aumento del nivel del mar, pérdidas en los cultivos, ciudades inhabitables… Lógicamente, las comunidades más pobres son los menos capaces de adaptarse.

En el delta del Nilo, en Egipto, el 40% de la población vive de la tierra, una tierra que puede ser completamente inundada por el esperado aumento de un metro en el nivel del mar. En los últimos años, en esa región, todo el mundo habla del cambio climático. Los veranos son más cálidos, el impacto de la evaporación es mayor en el sur de Egipto, los cultivos mueren en los campos, se han registrado temperaturas de 63º C, los inviernos no son lo suficientemente fríos como para cultivar olivos. No son expertos climatólogos, pero todos saben lo que ocurre. Están viendo las orejas al lobo. Los gobernantes reunidos en Durban han cerrado los ojos. No quieren ver el problema. O no quieren solucionarlo. La gente pagará las consecuencias. Los pobres, los primeros.

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