El cambio climático producirá más turbulencias en los aviones


Sequías, inundaciones, lluvias torrenciales, huracanes que llegan hasta Nueva York, insectos que acaban con los bosques canadienses, blanqueamiento de corales, acidificación del océano, deshielo, consecuencias, todas ellas, bien conocidas del cambio climático. Ahora hay que sumar una más a la lista que afectará especialmente a las personas que tienen miedo a volar: habrá más turbulencias en los vuelos comerciales.

Así lo afirman científicos británicos en un estudio presentado en Viena. Pero a los que no tienen ningún problema a la hora de subirse a un avión también les afectará, pues el precio de los billetes puede subir.

El estudio ha sido elaborado por la Royal Society británica y la Universidad de Reading y publicado en la revista Nature. Según el trabajo, para 2050 la frecuencia de las turbulencias en los vuelos entre Europa y América del Norte se incrementará entre un 40 y un 170% y su intensidad aumentará entre un 10 y un 40%.

Las turbulencias, si son de cierta intensidad, pueden causar daños a pasajeros y a los miembros de la tripulación. Además, producen retrasos. En definitiva, para los aerolíneas suponen pérdidas. Se calcula que unos 150 millones de dólares cada año (unos 115 millones de euros). Por tanto, si hay más turbulencias, a las compañías les costará más dinero que ya sabemos a quién repercutirá: a los pasajeros.

Turbulencias de aire claro


El estudio sólo ha analizado las turbulencias de aire claro, que son difíciles de detectar con antelación por los satélites. Pero las causadas por tormentas también es probable que aumenten. Para llegar a esa conclusión, los científicos desarrollaron modelos de simulación informática con el aumento de emisiones de dióxido de carbono (C02) previsto y lo relacionaron con la aceleración de las corrientes a chorro. El espacio geográfico de la investigación fue el Atlántico Norte, por donde vuelan seiscientos aviones cada día.

Se podrían buscar nuevas rutas, pero eso supondría consumir más combustible, así que no es una solución viable. En los próximos años, y debido al cambio climático, aumentarán los retrasos en los aeropuertos y, a más largo plazo, subirán los precios de los billetes. El fenómeno climático tiene efectos insospechados. Ciertamente, no deja de ser irónico, ya que la aviación contribuye al cambio climático.

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