El hombre multiplica por 170 la velocidad del cambio climático

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La ciencia ha dado por primera vez un número sobre el impacto de la actividad humana en el calentamiento global gracias a una ecuación matemática que permite obtener una cifra clara. De acuerdo con dicha fórmula, conocida la “ecuación del Antropoceno”, por el hombre el cambio climático se produce 170 veces más rápido.

Es decir, si solo hubieran entrado en juego las fuerzas naturales, el cambio climático no se hubiera acelerado esas 170 veces. Así lo afirma el profesor Will Steffen, experto en cambio climático e investigador de la Universidad nacional de Australia (ANU), autor de dicha ecuación.

Actividad humana vs fuerzas de la naturaleza

Más allá de cifras, la conclusión es obvia: la intensa huella de la actividad humana en la Tierra ha acelerado los fenómenos climáticos naturales de este último milenio de un modo pasmoso. Tanto es así que el fenómeno del cambio climático actual se considera de origen antropogénico, es decir, provocado por el hombre.

Según explica Steffen, desde la formación del planeta, hace 4,5 mil millones de años, factores geofísicos y astronómicos causaron cambios en el sistema de la Tierra, y desde entonces las fuerzas de la naturaleza han sido las que producían las modificaciones.

Ahora, sin embargo, las actividades humanas “rivalizan con las grandes fuerzas de la naturaleza para cambiar el sistema terrestres”, escribe Steffen y su equipo en la revista Sage Journals. Comparadas con los efectos del ser humano en muchos sentidos “las fuerzas astronómicas del sistema solar y geofísicas son cercanas a cero”. Se han convertido en obsoletas en la ecuación, “bien sea por su rareza o por su naturaleza lenta”, explican.

No afirman que sean unas fuerzas que hayan desaparecido, porque es más que obvio que son procesos que están ahí, pero sí destacan el hecho de que en la práctica el ser humano impone al planeta unos cambios muy rápidos. Así pues, bien puede decirse que “en términos de impacto y sobre un corto periodo, las fuerzas naturales son impotentes en comparación con la influencia del hombre”, concluyen.

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