El sistema nervioso de los peces afectado por el CO2

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Según un estudio científico elaborado y difundido en Australia, el aumento de las emisiones de dióxido de carbono (CO2) en el mar trastorna el sistema nervioso de los peces, lo que, a su vez, reduce sus posibilidades de supervivencia.

Además, el fenómeno irá a peor. Se calcula que la concentración de dióxido de carbono que habrá en los océanos a finales de siglo será mayor y afectará aún más a la habilidad de los peces para oír, oler, moverse y, en definitiva, escapar de los depredadores. Así lo ha afirmado el jefe del equipo de investigación, Phillip Munday, del Centre of Excellence for Coral Reef Studies ARC y la Universidad James Cook de Australia.

Se calcula que los océanos absorben cada año unas 2.300 millones de toneladas de CO2 producidas por la actividad humana. Tal cantidad de carbono produce cambios en el mar, como la acidificación del agua. El equipo de científicos analizó durante varios años zonas marinas con grandes concentraciones de dióxido de carbono y el efecto que este gas tenía en crías de peces de arrecife, como el pez payaso o la doncella amarilla, así como en los depredadores.

Lo primero que descubrieron los científicos fue que los pequeños peces perdían sentido del olfato y, por tanto, les resultaba más difícil hallar atolones donde vivir o reconocer los olores que avisan de la presencia de un depredador. Más tarde, se dieron cuenta de que el siguiente sentido afectado fue el oído y, luego, la habilidad para darse la vuelta, un movimiento esencial para los peces pequeños, pues les permite permanecer unidos y evitar ser víctimas de los depredadores.

Así, los científicos comenzaron a sospechar que no se trataba solamente del daño a determinados sentidos, sino que la concentración de dióxido de carbono estaba afectando a todo el sistema nervioso central.

Por tanto, han establecido que no es simplemente la acidificación de los océanos lo que causa perturbaciones, como en el caso de los mariscos y el plancton con esqueletos calcáreos, sino que es el dióxido de carbono disuelto lo que daña el sistema nervioso de los peces. El efecto del dióxido de carbono en los depredadores también se produce, pero de forma más suave, según el estudio, que ha sido publicado recientemente en la revista Nature sobre Cambio Climático.

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