España se desertifica


Un informe elaborado por el Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino de España, en el marco del Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático que tiene como objetivo conocer los impactos, la vulnerabilidad y la adaptación al cambio climático en España en distintos sectores socioeconómicos, señala que las proyecciones climáticas apuntan a una disminución de las precipitaciones y de la escorrentía que, además, se irá haciendo más intensa a medida que transcurre el tiempo. En definitiva, se van a reducir las disponibilidades de agua.

El informe, titulado Evaluación del impacto del cambio climático en los recursos hídricos en régimen natural fue encargado al Centro de Estudios y Experimentación de Obras Públicas (CEDEX). Se han analizado los sectores potencialmente más afectados, como los de gestión del agua, agricultura, biodiversidad, zonas costeras, salud y turismo.

El diagnóstico no es nada optimista. Se han usado seis escenarios climáticos por regiones que representan la variabilidad del conjunto de escenarios puestos a disposición por la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) y que fueron presentados en 2008. La importancia de los resultados radica en la consistencia en las tendencias del conjunto de resultados obtenidos bajos los diferentes escenarios. Estas tendencias apuntan a una disminución de precipitación y de escorrentía que se irá haciendo más intensa a medida que transcurran las siguientes dećadas. Las cuencas más afectadas serán las del sur de la península y las de Canarias.

Además, se prevé un aumento de temperatura y, por tanto, de evaporación y transpiración por las plantas. Pero el efecto de este aumento en el ciclo hidrológico es menor por concentrarse en verano durante el cual el suelo tiene un reducido contenido de agua.

Aunque la estimación de la recarga subterránea está sujeta a grandes incertidumbres, los valores medios estimados pronostican una disminución generalizada en España al reducirse la lluvia, siendo menos vulnerables las áreas silíceas que las calcáreas y detríticas.

España, muy poco a poco, se irá transformando en un desierto.

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