El cambio climático acelera el avance de la desertificación

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Sequia
La desertificación es una de las consecuencias que trae el avance del cambio climático, pero al mismo tiempo se trata de un fenómeno en el que influyen distintos factores. Según datos del Programa de Acción Nacional contra la Desertificación (PAND), el 70 por ciento de la superficie de España está degradándose en este sentido.

A diferencia de la sequía, incluso de la que es crónica, la desertificación resulta irreversible, y con respecto al ecosistema desierto, no obedece a un entorno que se caracterice por la extrema aridez, sino a la consecuencia de las malas prácticas humanas.

Una suma de factores

En concreto, la desertificación avanza en la mayor parte del país por la sobreexplotación del agua y otros recursos naturales, a lo que hay que sumar una mala planificación y el avance del cambio climático.

En contra de lo que ocurre en los desiertos, entornos con sus ecosistemas propios, caracterizados por una rica biodiversidad, la desertificación se traduce en tierras yermas.

A propósito del Día Mundial de la Desertificación, celebrado el 17 de junio, el PAND del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente (Mapama) ha difundido información sobre la preocupante incidencia de este problema en nuestro país.

Desde el PAND explican que en España existen diferentes ecosistemas susceptibles de sufrir desertificación, repartidas por todo el país. Sobre todo, en la zona levantina, Andalucía, Castilla-La Mancha y Canarias.

Entre ellas los territorios rurales abandonados o las áreas costeras que sobreexplotan los acuíferos regando cultivos agrícolas, sobre todo en invernaderos. En particular, en Murcia, Canarias, Granada y Almería.

Los cultivos agrarios leñosos (fincas de olivar y almendro de la cuenca del Guadalquivir) también están acelerando la desertificación, así como las dehesas. Cada uno de estos ecosistemas con sus particularidades, pero todos ellos con un denominador común: la influencia del cambio climático y sus eventos extremos en como acelerador de este proceso irreversible de pérdida de suelo.

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