Frenar el calentamiento global es una utopía

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Mientras se convence a los escépticos de que el cambio climático existe y es responsabilidad del hombre, mientras la mayoría de los ciudadanos que habitan este planeta siguen con su vida como si no pasara nada, se está perdiendo un tiempo precioso para ralentizar el proceso.

Esos escépticos, además de las personas con intereses personales, empresarios que podrían perder unos euros y políticos que perderían algo de poder si es que finalmente se llevaran a cabo las medidas necesarias, califican de agoreros y de apocalípticos a los que claman por un cambio de vida y de economía para lograr una efectiva reducción de las emisiones causantes del calentamiento global. Mientras todo esto ocurre, y a pesar de la tan mentada crisis, las emisiones de gases contaminantes a la atmósfera aumentaron el año pasado hasta niveles récord.

Para los más pesimistas, este dato casi acaba con las pocas esperanzas que quedaban de que aún se podía controlar el calentamiento global. El cálculo de las emisiones lo ha realizado la Agencia Internacional de Energía (AIE).

Durante el año pasado, se liberaron 30,6 gigatoneladas (Gt) de dióxido de carbono, la mayoría emitidas por la quema de combustibles fósiles. Así, las emisiones de CO2 aumentaron un 5% respecto al récord anterior, que data de 2008, cuando se alcanzaron las 29,3 gigatoneladas.

Los científicos más pesimistas, después de conocer el escalofriante dato, han señalado que el objetivo de que las temperaturas no suban más de dos grados centígrados es una utopía. Una manera elegante de decir que no se va a conseguir. Fatih Birol, economista jefe de la AIE, ha declarado:

Es la peor noticia sobre emisiones. La perspectiva es sombría.

Los gases de efecto invernadero se habían reducido en 2009 por la crisis económica, pero parece que la economía comienza a remontar, de lo que tal vez estarán orgullosísimos la mayoría de los responsables de las grandes empresas y no pocos políticos, pero no es buena noticia para el medio ambiente. En especial, China e India son los que más crecen y los que más contaminan. En 2010, un 44% del CO2 procedió de la combustión del carbón, un 36% del petróleo y un 20% del gas natural.

Las consecuencias a largo plazo de este aumento de temperatura en todo el planeta ya lo sabemos: escasearán cada vez más los medios de vida para cientos de millones de personas, lo que llevará a una migración masiva y conflictos sociales, políticos y bélicos.

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