La desertificación no se detiene

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El cambio climático sigue su curso. La degradación y desertificación del suelo continúa en muchas partes del planeta. Es una lucha que el ser humano está perdiendo y que tendrá un grave impacto social ya que se convertirá en una amenaza para la seguridad alimentaria. Así lo ha señalado Heitor Matallo, coordinador regional para América Latina de la Convención de las Naciones Unidas sobre la Lucha contra la Desertificación.

El experto ha presentado la estrategia mundial para combatir el problema y pidió a países y gobiernos que desarrollen acciones, aporten financiación, transfieran tecnologías y coordinen todas las instituciones implicadas para lograr los objetivos que se plantean antes de que sea demasiado tarde.

Este aviso ha sido lanzado en el primer día del Foro Binacional (México-Estados Unidos) sobre Desertificación y Sequía en relación con el Cambio Climático, celebrado en Zacatecas. Los países tienen armas para combatir el problema que, aunque sea global, se debe luchar desde los ámbitos nacional, regional y local. La desertificación se extiende por más de 3,5 millones de hectáreas de todo el mundo, es decir, por un 25% de la masa terrestre. Esta situación amenaza el sustento de más de mil millones de personas de cien diferentes países.

Las zonas áridas son el hogar de una tercera parte de la población mundial, que afronta graves amenazas económicas y medioambientales. Sólo en América Latina existen 80 millones de personas que viven en regiones áridas y semiáridas, donde sufren los graves problemas como el deterioro de los recursos naturales. Si no se aplican acciones ya, unas 50 millones de personas podrían verse obligadas a desplazarse durante las siguientes décadas.

Las políticas públicas que luchen contra el cambio climático son indispensables para atender el problema. En las zonas áridas se produce el 20% de los alimentos del mundo. Si continúa la desertificación a este ritmo, en 25 años se dejaría de producir el 30% de los alimentos.

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