Los beneficios de un huracán

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Los huracanes destrozan, a su paso, la naturaleza y asolan ciudades enteras. Pero también pueden ser beneficiosos para el medio ambiente. Según han señalado expertos de la National Oceanic and Atmospheric Administration (NOAA), las lluvias y el viento que traen consigo los huracanes pueden ser beneficiosos para el ecosistema, ya que ayudan a las zonas de sequía y renuevan zonas naturales.

El huracán Irene, que pasó por Nueva York hace pocos días, algo muy inusual, ha causado muertes y, sobre todo, cuantiosos daños materiales. Pero también, desde el estricto punto de vista de la conservación de los ecosistemas y el medio ambiente, ha sido positivo.

Timothy Schott, meteorólogo de la NOAA, ha señalado que, en las zonas en las que un huracán no causa inundaciones extremas, puede ayudar a que una zona específica supere sus temporadas de sequía. En este sentido, ha puesto como ejemplo Carolina del Norte en donde existían zonas demasiado secas y que, tras el paso del huracán Irene, se han recuperado. Para los agricultores ha podido ser beneficioso.

En algunas regiones de Carolina del Norte ha ocurrido algo similar. En este estado padecían lo que los expertos llaman una sequía hidrológica, esto es, una falta de precipitaciones durante varios meses. Así, la lluvia que ha traído Irene ha sido bienvenida, lógicamente.

Según los meteorólogos, no sólo la lluvia es positiva. También el viento puede actuar, de modo parecido a como lo hace un incendio, renovando zonas de alta densidad forestal y ayudando, en definitiva, a la renovación del bosque. Los árboles enfermos y débiles no pueden soportar un huracán y se produce una regeneración vegetal. Sólo los más fuertes continúan en la lucha por la vida, también en las plantas.

Estas consecuencias beneficiosas de los huracanes ya se han estudiado anteriormente. Por ejemplo, uno de los huracanes que azotó la costa sur de Florida (en esta región son más frecuentes que en la norteña Nueva York), el viento limpió de materia orgánica y sedimentos una zona y permitió la normal circulación del agua.

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