Los combustibles fósiles deben permanecer en el interior de la Tierra


Grandes empresas multinacionales extraen carbón, gas y petróleo del interior de la Tierra, combustibles fósiles que se usarán para quemarlos y producir energía. Esto supone más emisiones de gases de efecto invernadero y, por tanto, que el cambio climático se acelere. Basta de extraer petróleo, ni en aguas profundas ni en tierra firme, basta de usar cabón para alimentar centrales térmicas y basta de desarrollar nuevos médotos de extracción como la fractura hidráulica o fracking que, además, suponen otros riesgos para el medio ambiente.

Según la Comisión sobre el Clima de Australia, los combustibles fósiles deben seguir permaneciendo en el interior de la Tierra si no queremos que el sistema de vida actual cambie por completo.

Quemar todas las reservas de combustibles fósiles podría llevar a cambios sin precedentes en el clima, tan extremos y potentes que la existencia de nuestra sociedad tal como la conocemos hoy en día estaría en peligro. Para evitar esta catástrofe hay que dejar los combustibles fósiles donde están, dentro de la tierra.

Muchos países reconocen que una aumento de la temperatura media global de más de 2 ºC ponría en riesgo a la humanidad y sería un cambio irreversible. No se podría volver a la situación actual. Y, para asegurar que el cambio climático, no ya que disminuya, pero, al menos, que se estabilice, el mundo debe descarbonizarse. Hasta aquí la teoría.

Prohibir las prospecciones


En la práctica, según el informe presentado por la agencia australiana, hay que dejar alrededor del 80% de las reservas de combustibles fósiles en el interior de la Tierra. Si seguimos extrayendo y quemando este tipo de combustibles contaminantes y emitiendo gases que contribuyen al calentamiento global, será totalmente imposible un clima estable y seguro. O, dicho de otra fora, será imposible una sociedad estable, justa y segura.

Por tanto, si no se deben quemar más combustibles fósiles, no tiene ningún sentido seguir buscándolos. Hay que atajar el problema de raíz y prohibir a las empresas que realicen estudios geológicos para saber dónde hay más hidrocarburos sin explotar. Si los extraen, su quema será inevitable.

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