¿Quiénes son los verdaderos responsables del cambio climático?

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Todos somos responsables del cambio climático. Sólo que algunas personas, algunas empresas y algunos países contribuyen más que otros a la emisión de gases de efecto invernadero (GEI) y, por tanto, al calentamiento global. Casi cualquier gesto de nuestra vida diaria, por muy nimio que parezca, contribuye, en mayor o menor medida, al cambio climático. Al encender la luz de una habitación, al usar un móvil o el ordenador, se consume energía y, a no ser que ésta se genere a partir de fuentes limpias, que no emitan GEI, estaremos contribuyendo al cambio climático.

Claro que no es lo mismo encender la televisión que quemar toneladas de carbón para hacer funcionar una industria. Otra forma (indirecta, pero, en el largo plazo, quizá más dañina) de contribuir al problema climático global es eliminar los elementos naturales que absorben el dióxido de carbono (CO2), principal gas de efecto invernadero, esto es, talar árboles.

La deforestación contribuye al cambio climático, mientras que la reforestación es una de las formas más efectivas de mitigar el calentamiento global (aparte de tener otros beneficios para el medio ambiente).

También hay que tener en cuenta las emisiones indirectas de gases de efecto invernadero de cada producto que se consume. Si comemos una fruta comprada a nuestro vecino de al lado, para que esa fruta llegue hasta nosotros no es necesario quemar combustibles fósiles para su transporte. En cambio, si compramos en el supermercado una fruta que proviene de la otra parte del mundo, para que llegue hasta nosotros es necesario quemar combustibles fósiles para que recorra el largo camino que la transporta desde el árbol hasta la estantería del supermercado: primero, hasta la planta de procesado, empaquetado y distribución, y, después, hasta la tienda.

Cada pequeño gesto cuenta


Además, si el consumidor va hasta el supermercado en coche, por su parte también emite gases que contribuyen al cambio climático. Por eso es preferible apostar por productos locales, ya que, en principio, para su transporte se emiten menos GEI. La solución es usar medios de transporte que no usen combustibles fósiles, como el tren o los vehículos eléctricos, y, aun así, hay que tener en cuenta de dónde proviene esa electricidad: si proviene de una central térmica de carbón se contamina tanto o más que con un coche de gasolina.

Sabiendo todo esto, el verdadero problema es que las emisiones de gases de efecto invernadero siguen aumentando a nivel mundial. Las emisiones de dióxido de carbono (CO2) se ha incrementado porque también lo ha hecho el consumo de combustibles fósiles. Este incremento, entre 1971 y 2005, por la quema de los combustibles sucios aumentó alrededor del 90%.

3 comentarios

  1. Si todos colaboramos un poquito con la higiene ambiental, podríamos respirar un aire más limpio y saludable. No hay que olvidarse de todas las enfermedades que acarrea un ambiente sucio e impuro.

  2. Tal es la correspondencia entre la salud del planeta y el comportamiento humano que es una utopía creer que es posible solucionar el problema ambiental sin crecer en la capacidad de amar a los semejantes. El precio del egoismo es la destrucción del planeta.

  3. Es impresionante el impacto del cambio climático,creo que hay países que se preocupan más por su infraestructura que por el medio ambiente,si Estados unidos así como es capaz de liderar guerras fuera capaz de liderar una campaña a nivel mundial para frenar el cambio climático sería algo maravilloso porque nadie se atreve a hacer algo por la naturaleza el cambio climático apenas empieza y son muchos los países afectados,es preocupante imaginarse los efectos dentro de 30 o 40 años después. Que va a pasar si no tomamos conciencia y seguimos así como estamos como a vamos a terminar. Cual puede ser el futuro que nos espera.

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