Qué son los MDL


Las siglas MDL significan Mecanismo de Desarrollo Limpio y cada vez se van a oír más cuando se traten temas como el cambio climático o el medio ambiente en general. El concepto se creó en los acuerdos del Protocolo de Kyoto, en concreto, en el artículo 12. Un MDL proporciona un mecanismo a los gobiernos de los países industrializados o desarrollados, que en el Protocolo de Kyoto se denominan “países del Anexo 1”, y a las empresas de estos países, para suscribir acuerdos con el objetivo de cumplir con las metas de reducción de gases de efecto invernadero (GEI) en el primer periodo de compromiso al que se llegó en dicho acuerdo y que se extiende hasta 2012.

El modo de reducir los efectos de los GEI es invertir en proyectos de reducción de emisiones en países en vías de desarrollo, que en el Protocolo de Kyoto se denominan “países no incluídos en el Anexo 1”. De este modo, los que inviertan en estos proyectos, adquirirán reducciones certificadas de emisiones (RCE) a un coste menor que en sus propios mercados.

Los objetivos de los MDL son, por una parte, permitir una reducción de costes para los países industrializados y, por otra parte, auspiciar la transferencia de tecnologías limpias hacia los países en vías de desarrollo. Los gobiernos y empresas que invierten en proyectos MDL reciben reducciones certificadas de emisiones RCE (uno de los tipos de bonos de carbono), lo que supone un modo de completar las metas de reducción de emisiones nocivas.

El mecanismo no está exento de críticas. Para algunos expertos, desde una perpectiva a largo plazo, podría suponer la creación de prácticas insostenibles. Otros argumentan que un férreo control de alguna entidad independiente sobre los cálculos de la reducción de emisiones puede ser la clave para el buen funcionamiento del mecanismo.

Los MDL exigen la participación voluntaria, así como una contribución fehaciente al desarrollo sostenible del país de acogida. De valorarlo, normalmente, se encargan instituciones como el Ministerio o la Secretaría de Medio Ambiente correspondiente. Para conseguir la certificación de las emisiones, tanto el país industrializado como el receptor del proyecto, deben demostrar una reducción real, mensurable y prolongada en el tiempo de las emisiones.

En definitiva, si los MDL están bien gestionados, servirán para luchar contra el cambio climático al tiempo que supondrán una ayuda para el desarrollo socioeconómico de los países pobres. Mal utilizados, en cambio, sólo servirán para lavar la cara a países y empresas contaminantes.

Los países incluidos en el Anexo I del Protocolo de Kyoto son Alemania, Australia, Austria, Bélgica, Bulgaria, Canadá, Croacia, Dinamarca, Eslovaquia, Eslovenia, España, Estados Unidos, Estonia, Federación Rusa, Finlandia, Francia, Grecia, Hungría, Irlanda, Islandia, Italia, Japón, Letonia, Liechtenstein, Lituania, Luxemburgo, Mónaco, Noruega, Nueva Zelanda, Países Bajos, Polonia, Portugal, Reino Unido, República Checa, Rumania, Suecia, Suiza y Ucrania. Hay que tener en cuenta que, países como Estados Unidos, no firmaron el protocolo y no están obligados a su cumplimiento.

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