Un clima cada vez más extremo


Desde los años setenta, la temperatura en la Tierra no ha parado de subir. Algunos fenómenos atmosféricos y oceánicos, como los episodios de La Niña, han provocado, durante unos años, una bajada temporal de las temperaturas, pero no han conseguido frenar la tendencia predominante al calentamiento global.

Estos datos provienen de un informe elaborado por la OMM (Organización Meteorológica Mundial) y demuestran que la disminución continua del hielo marino del Ártico ha sido una de las características más destacadas de la evolución del estado del clima. La media mundial de precipitaciones en la última década ha sido la segunda más elevada desde 1901 y el fenómeno extremo que se ha notificado con mayor frecuencia han sido las inundaciones.

El cambio climático no es una lejana amenaza futura, sino que está ocurriendo en la actualidad. El calentamiento global se debe a las actividades humanas y está teniendo efectos de gran alcance y potencialmente irreversibles en la Tierra, la atmósfera y los océanos, según ha explicado Michel Jarraud, secretario general de la OMM.

El año 2011 ha sido el undécimo más cálido desde que se iniciaran los registros en 1850. En la década 2001-2010, las temperaturas mundiales de la superficie del suelo y del mar superaron en 0,46 °C la media a largo plazo de 14 °C correspondiente al período de 1961 a 1990.

El decenio 2001-2010 fue el segundo con las precipitaciones medias mundiales (lluvia, nieve, etc.) más elevadas. En gran parte del hemisferio norte se registraron condiciones de humedad superiores a la media. Pero, en otras regiones, las precipitaciones medias fueron inferiores y provocaron sequías.

Las inundaciones afectaron también numerosas zonas del mundo: este de Europa en 2001 y 2005, África en 2008, Asia (en particular Pakistán) en 2010, y Australia en 2010.

En 2005, el huracán Katrina, de categoría 5, se cobró más de 1.800 víctimas mortales. En 2008, el ciclón tropical Nargis fue el peor desastre natural sucedido en Myanmar y el más mortífero a escala mundial durante el decenio. Causó la muerte de más de 70.000 personas.

La extensión del hielo marino en el Ártico se ha reducido a niveles casi sin precedentes (en 2011, estaba un 35% por debajo de la media del período 1979-2000) y, en Estados Unidos, se ha dado una de las temporadas de tornados más destructivas jamás registrada.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *