Así afecta el cambio climático a las aves

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Bandada
El cambio climático es especialista en transmutar, despistar, provocar un caos donde antes había orden, y a la inversa… Como si de una ruleta rusa de tratase, a algunas regiones o especies las perjudica y a otras les perdona la vida, en ocasiones llegando a favorecerlas.

En lo que respecta al cambio climático, la ciencia tiene claro que no hay normas generales que valgan, ni siquiera los modelos observados se cumplen en todas partes. Por lo tanto, se hace necesario estudiar de forma pormenorizada cada especie, cada ecosistema o, por ejemplo, cada grupo, como se ha hecho recientemente con las aves.

Cambios a gran escala

El efecto del cambio climático sobre las aves está poco estudiado a gran escala, cuando son un grupo de vertebrados amplísimo que, además, lo acusa de un modo importante.

No es fácil hacerlo, precisamente por ello es complicado encontrar estudios que aborden el desafío de un modo integral. Eso sí, numerosas investigaciones han demostrado que el calentamiento global está variando los lugares de distribución de las aves, su morfología o sus patrones de migración.

Científicos de la Universidad de Durham, -en colaboración con la Royal Society for the Protection of Birds (RSPB) y el Servicio Geológico de Estados Unidos, entre otros-, ha concluido que resulta factible dividir a las aves en dos grandes grupos: las que recibirán la peor parte, viendo mermar sus poblaciones, y aquellas otras a las que les ocurrirá justo lo contrario.

Teniendo en cuenta el fenómeno del calentamiento global aparejado al cambio climático, estiman que la subida media de las temperaturas provocará una u otra consecuencia.

El estudio se basó en registros climáticos entre 1980 y 2010, comparados con los datos correspondientes de población de más de medio millar de especies de aves comunes en Europa y Estados Unidos.

Se eligieron dos regiones bien distantes, con el propósito de poder extraer conclusiones generales, si bien queda pendiente un estudio en el que se incluyan especies de todo el mundo. Aún así, fue sorprendente comprobar cómo las poblaciones de aves comunes de ambos continentes se habían visto afectadas de un modo parecido en las tres últimas décadas.

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