China es incapaz de reducir sus emisiones de carbono


China ha puesto en práctica políticas de reducción de emisiones, apostando por las energías renovables. Pero es un quiero y no puedo. Tras años de imparable crecimiento de sus emisiones de dióxido de carbono, parece que han llegado a su punto máximo y ahora comienzan a disminuir. Pero no a la velocidad prevista. Además de las políticas energéticas, el desarrollo económico también ha pegado un frenazo.

El año pasado, China emitió más de un cuarto del dióxido de carbono (CO2) mundial. En la última década, ha sido responsable de la emisión de dos tercios del crecimiento anual neto de las emisiones globales de carbono. Además, localmente ha aumentado la contaminación, ya que la mayoría del CO2 proviene de la quema de carbón, que produce hollín y humo.

El cambio de tendencia es el resultado del último plan quinquenal desarrollado por el Gobierno, que abarca desde 2011 hasta 2015. Entre los objetivos, además de reducir sus emisiones, estaba frenar el crecimiento económico a un 7% de media durante el periodo. Ambos objetivos van a ser difícil de conseguir. El Gobierno quiere cambiar la tendencia pero el plan no funciona como se esperaba. Quizá a más largo plazo.

Los objetivos para 2011-2015 son un crecimiento económico anual medio del 7%, una disminución anual en la intensidad de carbono del 3,7% (un 17% de reducción en 2015 respecto a 2010), que implica un crecimiento anual de las emisiones de CO2 del 3,1%. De momento, los promedios de 2011-2012, han sido un crecimiento económico del 8,5%, una caída en la intensidad de carbono de 0,7% y un crecimiento de las emisiones de carbono del 7,7%.

La quema de carbón, la gran culpable


Por otra parte, el plan prevé un límite en el consumo de energía para 2015. El crecimiento anual media de consumo de energía de 2012 a 2015 debería ser del 3,5%. El crecimiento real en 2012 fue del 7,7%.

Así que, aunque hay un cambio de tendencia, parece que los ambiciosos objetivos no se van a poder cumplir para 2015. Sobre todo, en lo que respecta a las emisiones de carbono. La culpa es, sobre todo, del excesivo uso del carbón como materia prima energética.

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