La acifificación del océano podría dejarnos sin marisco

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El fenómeno oceánico que provoca el cambio climático conocido como acidificación podría afectar a las cadenas alimentarias marinas, es decir, además de causar una completa hecatombe en las especies de erizos, almejas, langostas, mejillones o cangrejos, haciéndolos más vulnerables a los depredadores, reduciría las fuentes humanas de peces y de mariscos.

En concreto, a los mariscos les afecta de forma vital la acidificación, producida cuando el CO2 procedente de las emisiones de los combustibles fósiles se disuelve en el mar y produce un ácido que afecta la calidad de las aguas y les impide realizar de forma correcta su función de fabricar sus conchas y huesos.

Según un reciente estudio internacional liderado por la British Antarctic Survey (BAS), la variación natural en el grosor de la cáscara y el tamaño del esqueleto depende del entorno o ubicación geográfica, siendo la temperatura y la presión del agua elementos importantes en la mayor o menor influencia de la acidificación.

Las mayores dificultades se encuentran conforme bajan las temperaturas, por lo que las zonas polares serían los lugares donde los esqueletos y conchas serían más finas y pequeñas. Por lo tanto, el esfuerzo que han de hacer las almejas, cangrejos, caracoles de mar y otros mariscos para extraer carbonato de calcio del agua y construir sus conchas depende de las característiscas de cada ecosistema marino.

Adaptarse o morir

Actualmente, la gran preocupación de la ciencia va más allá de la evidencia de que la acidificación afecta a su capacidad de crecimiento y al grosor de sus cáscaras y osamentas, orientándose a averiguar si estas especies podrán evolucionar o adaptarse para hacer frente a los aumentos de acidificación que se esperan en las próximas décadas. Así, si la química del mar sigue alterándose a consecuencia de la acidificación, la adaptación podría no producirse.

Lo cierto es que este tipo de noticias no deberían de extrañarnos, pues la ciencia está cansada de repetir que los océanos no gozan de buena salud. Pero, si estamos a un paso de presenciar una extinción masiva por la sobrepesca, la polución y el cambio climático, según advierte el Programa Internacional sobre el Estado de los Océanos (IPSO, por sus siglas en inglés), en lo que respecta a éste último es a consecuencia del calentamiento, de la acidificación y de la creciente hipoxia o zonas muertas con un nivel de oxígeno tan bajo que no permite la vida.

2 comentarios

  1. Hola Manuel,
    El cambio climático puede afectar de forma distinta a unas u otras áreas, y al mismo tiempo influirán otros factores… Un saludo y gracias por comentar.

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