Las bases antárticas de España cumplen 25 años de historia

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España tiene dos bases en el continente helado a las que se puede acceder y desde las que se puede trabajar en verano. Se ubican en las islas Shetland del Sur. Hay bases, que pertenecen a otros países, permanentes, que se pueden usar todo el año. Esta semana se han celebrado actos conmemorativos del XXV aniversario de la incorporación de España al Tratado Antártico, en 1988.

La primera base que se abrió fue la Juan Carlos I, en la Península Hurd (delante de la Bahía Sur) de la Isla Livingston, abierta en enero de 1988. Esta base está gestionada por el Ministerio de Educación y Ciencia a través de la Unidad de Tecnología Marina del CSIC.

La segunda base es la Gabriel de Castilla, gestionada por el Ejército de Tierra, situada en la isla Decepción, una isla volcánica. Comenzó su actividad a finales de 1989. En la actualidad, se acampa temporalmente para, por ejemplo, probar la resistencia de equipos. También se colabora con investigadores argentinos para instalar en el futuro, si es posible, una nueva base dentro del continente antártico.

El acto de conmemoración fue convocado por la Fundación Polar Española y ha reunido a algunos de los protagonistas de la expedición al territorio de clima extremo, un laboratorio gigantesco y natural. El diplomático español Antonio de Oyarzábal ha recordado las sesiones de las Aulas Antárticas (1987 y 1988), que reunieron a científicos de todo el mundo para hablar de temas relacionados con el continente.

Los primeros expedicionarios españoles, en aquel final de la década de los ochenta, comenzaron un reto científico, que fue posible gracias a la participación de la Armada y a bordo del pequeño buque Río Baker. Era la Primera Campaña Científica del Ministerio de Defensa de España en la Antártida.

Otros hecho relevante fue la primera expedición a la Antártida en 1983, liderada por Guillermo Cryns, que regresó a España fascinado por lo que vio allí y escribió una carta al Rey Juan Carlos.

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