Las emisiones de CO2 caen en España e Irlanda


La crisis económica está dejando algo bueno: una menor emisión de dióxido de carbono en algunos países. En concreto, España e Irlanda, dos de los países de la Unión Europea que más están sufriendo los embates de los mercados financieros, han reducido sus emisiones de gases de efecto invernadero (alrededor de un 2,9%). Mientras, la media de emisiones de los países europeos alcanzó un aumento del 2,4%, ya que se comienza a vislumbrar una tímida recuperación económica. Así se desprende de un informe elaborado y publicado por la Agencia Europea del Medio Ambiente.

Las emisiones de CO2 disminuyeron también en Grecia y Chipre (un 1,8%), Rumania (un 0,9%) y Bulgaria (un 0,7%). La principal causa de la disminución en las emisiones de CO2, tanto para España y Grecia, como para Irlanda, es la recesión económica, destaca el citado estudio.

En Portugal (un país que también ha resultado especialmente dañado por la crisis económica) y en Malta las emisiones se mantuvieron prácticamente sin variación, mientras que en el resto de Estados miembros aumentaron. Los mayores incrementos corresponden a Alemania y Polonia (un 3,8%), el Reino Unido (un 3%) y Francia (un 1,4%). Las emisiones contaminantes son un buen indicador de la recuperación económica. Aunque una mala noticia para el medio ambiente.

El aumento global del 2,4% en las emisiones de la Unión Europea se explica, según la Agencia del Medio Ambiente, porque se ha vuelto a crecer económicamente en muchos países y, también porque el invierno fue muy frío, lo que provocó un aumento en la demanda de calefacción. Con todo, se controlaron las emisiones por el cambio del carbón al gas natural y el crecimiento sostenido en la producción de renovables.

Si se comparan las cifras con las del año 1990, las emisiones de los por entonces Estados miembros de la UE han bajado un 10,7%, es decir, más allá del objetivo colectivo de un 8% de reducción. Sólo Austria, Italia y Luxemburgo incumplen claramente este objetivo.

En el caso de España, el nivel de emisiones de efecto invernadero es un 26% superior al de 1990, por encima del tope del 15% autorizado en el reparto de la UE. Las autoridades españolas se han comprometido a cubrir la diferencia con créditos logrados en inversiones en países en vías de desarrollo. La economía no crece, pero las emisiones son demasiado altas. Esto sí que no es justificable.

El 51% de los europeos considera que el cambio climático es uno de los problemas más graves a los que se enfrenta el mundo. En el caso de ciudadanos españoles, son un 56%. Pero estos porcentajes no se corresponden con lo que votan cuando hay elecciones.

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