Medidas para reducir los niveles de metano y carbono negro

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Aunque en la Cumbre de Durban no se lograra un acuerdo global y vinculante sobre reducción de emisiones de dióxido de carbono (CO2), se puede y se deben tomar medidas concretas para reducir el impacto del cambio climático, según un estudio elaborado por un equipo internacional de investigadores, liderados por Drew Shindell, del Instituto Goddard de Estudios Espaciales de la NASA.

Este estudio ha creado una lista con catorce acciones específicas que, si se llevan a cabo sin más demora, pueden reducir el calentamiento global en medio grado centígrado para 2050. Sí, un gran esfuerzo de la humanidad para reducir en tan sólo medio grado centígrado la temperatura media de la Tierra. Pero no sólo eso, sino que también se conseguirían otros efectos positivos, como la reducción en el número de muertes por enfermedades respiratorias y un aumento de hasta 135 millones de toneladas métricas por temporada en la producción agrícola. Luchar contra el cambio climático conlleva otras consecuencias muy beneficiosas.

El estudio ha analizado cuatrocientas medidas de control, de las que los científicos escogieron las catorce medidas con el mayor impacto potencial. Todas ellas tienen como gran objetivo reducir las emisiones de metano y de carbono negro, dos de los gases que más contribuyen al cambio climático.

El carbono negro resulta de la combustión incompleta del diésel y de la quema de biocombustibles y de biomasa como madera o estiércol utilizados en algunos países en desarrollo para generar energía. Es la
sustancia que da color negro al hollín y causa enfermedades respiratorias y cardiovasculares. Las pequeñas partículas de carbono negro absorben, además, la radiación solar, causando un aumento en la temperatura de la Tierra. Por último, hacen más oscuros al hielo y la nieve, reduciendo su capacidad de reflejar la radiación solar y acelerando el calentamiento global.

El metano, por su parte, es una sustancia incolora e inflamable, y se considera uno de los más potentes gases de efecto invernadero. Atrapa cerca de veinte veces más calor que el dióxido de carbono.

En opinión de los científicos, a largo plazo, limitar las emisiones de carbono negro y de metano son acciones que causarán un impacto más inmediato. El dióxido de carbono (CO2) tiene una vida atmosférica de décadas, pero el carbono negro se mantiene en la atmósfera apenas semanas.

En algunas regiones como el Himalaya, el impacto del carbono negro sobre las capas de nieve es particularmente serio por ser responsable del deshielo acelerado de los glaciares, que alimentan a su vez ríos vitales para China, India y otros países de la zona.

Las emisiones de carbono negro son responsables del 17% del calentamiento global, un porcentaje superior al del metano. El impacto del carbono negro podría ser reducido en un 90% en un período de entre cinco y diez años si se adoptan políticas efectivas. Algo que no se podría hacer con el CO2 en tan poco tiempo.

El fin de los motores diésel

Una medida que tendría un efecto inmediato en el calentamiento global sería convertir los vehículos que funcionan con diésel en vehículos eléctricos o propulsados con hidrógeno.

Para reducir las emisiones de carbono negro y de metano habría que cambiar algunas infraestructuras. En el caso del metano, las principales estrategias propuestas son capturar el gas que escapa de las minas de carbono y de las plantas de gas natural, así como reducir las fugas en cañerías de gas, prevenir las emisiones de los vertederos de basura en las ciudades y limitar las emisiones del estiércol en las granjas.

Para reducir las emisiones de carbono negro, los científicos proponen, como medidas principales, instalar filtros en los vehículos diésel, evitar la circulación de vehículos altamente contaminantes, proveer cocinas más modernas e instalar hornos más eficientes para la producción de ladrillos.

La reducción de emisiones de metano tendría efectos a nivel atmosférico global. En el caso del carbono negro, los beneficios serían mayores en regiones con grandes cantidades de nieve y hielo.

En cuanto a los beneficios para la salud, la prevención de muertes por enfermedades respiratorias se produciría especialmente en la India, Bangladesh y Sudán. Podrían evitarse, cada año, entre 700.000 y 4,7 millones de muertes prematuras.

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