Menos agua para regar los cultivos


El planeta se seca. Al menos, en algunas zonas. Y, sin agua, la producción de alimentos no es posible. Durante los próximos años, el cambio climático disminuirá la cantidad disponible de agua, lo que afectará negativamente a la producción de alimentos, que será menor. Así se desprende de un estudio elaborado por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) titulado “Cambio climático, agua y seguridad alimentaria”.

El citado estudio se centra en el agua en relación con la agricultura. Los científicos han analizado el agua de las escorrentías, esto es, la relación entre el agua de lluvia que cae en la tierra y el agua que discurre por ella o se filtra. Más en general, se ha estudiado los efectos del cambio climático sobre el uso del agua en la agricultura.

Tras analizar acuíferos de diversos lugares del mundo que, en general, sufren de falta de agua (algunas zonas del Mediterráneo o zonas semiáridas en América, Australia y África del sur), se prevé que, en los próximos años, disminuya la escorrentía de los ríos y, por tanto, la alimentación de los acuíferos.

En el caso concreto de Asia, el fenómeno se verá ampliado porque algunas zonas dependen del deshielo de los glaciares de montaña, mientras que las áreas con alta densidad de población de los deltas fluviales están amenazadas al combinarse un menor flujo de agua, aumento de la salinidad y la subida del nivel del mar.

Así mismo, el estudio prevé una aceleración del ciclo hidrológico del planeta, pues las temperaturas suben e incrementan la tasa de evaporación de la tierra y el mar. Así, la lluvia aumentará en los trópicos y en latitudes más altas, pero disminuirá en las zonas que tienen ya carácter seco y semiárido y en el interior de los grandes continentes. Por tanto, se espera que, en las zonas del mundo que ya sufren de escasez de agua, se vuelvan aún más secas y calurosas.

La terrible consecuencia que tendrá todo esto es que la producción de alimentos disminuirá y muchas personas pasarán hambre. La solución puede estar en sacar el agua que se filtra a la tierra, de pozos, etcétera. El incremento de las temperaturas alargará la temporada de crecimiento de los cultivos en las zonas templadas del norte y la reducirá en casi todas las demás zonas. En general, se producirá un descenso del potencial de rendimiento de los cultivos.

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