Modernizar la red eléctrica europea para emitir menos carbono

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La Unión Europea se ha comprometido a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero entre un 80 y un 95% respecto a los niveles de 1990 para 2050. Ya en marzo de 2011, publicó un plan para una economía baja en carbono, que abarca todos los sectores de actividad. También está desarrollando planes específicos para determinados sectores económicos, de los cuales el más reciente es la Hoja de ruta de la Energía para 2050.

Como es difícil anticipar las necesidades de suministro en el futuro, el plan presenta numerosas hipótesis que examinan los posibles efectos, retos y oportunidades de la modernización del sistema energético y también tiene en cuenta las posibles variaciones de los precios del carbono, las tecnologías y las redes.

Las hipótesis se formularon combinando las cuatro principales opciones de descarbonización: la eficiencia energética, las energías renovables, la energía nuclear y la captura y almacenamiento de carbono. Las principales conclusiones son las siguientes:

    La descarbonización es posible. Además, en el largo plazo, podría resultar menos costosa que las políticas actuales.
    – La eficiencia energética y las energías renovables son aspectos críticos, con independencia de la combinación de energías por la que se opte.
    – Las inversiones para modernizar las infraestructuras se deben iniciar ahora. De este modo, se evitarán cambios mucho más costosos en el futuro.
    – El mercado común de la energía es indispensable para mantener los costes bajos y garantizar la seguridad del abastecimiento. Debe completarse antes de 2014.

Hay que señalar que el éxito de esta política que trata de reducir las emisiones de carbono depende de que todos los países tomen medidas respecto al cambio climático. Además, las redes energéticas de la Unión Europea precisan de inversiones para sustituir las infraestructuras anticuadas.

Se espera que el precio de la electricidad suba, al menos, hasta 2030. Así que se debe invertir en redes de electricidad inteligentes y en mejorar la tecnología que permita producir, transmitir y almacenar la energía con mayor eficacia. Estas medidas, junto a las mencionadas más arriba, deberían garantizar la disminución de los precios a largo plazo.

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