Pequeños cambios de temperatura en el océano que rodea la Antártida provocan grandes deshielos

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El deshielo polar es una de las claves para predecir el futuro del nivel del mar, pero todavía no se conocen datos concluyentes. Sin embargo, la ciencia no deja de trabajar para conseguir darlos, y esta última investigación supone un pasito más en la comprensión del fenómeno. De acuerdo con sus conclusiones, si el mar que rodea la Antártida se calienta, aunque sólo sea de forma mínima, se produce una respuesta rápida en la disminución de la capa de hielo.

Por lo tanto, bastarían pequeños cambios en la temperatura de este océano para que puedan desencadenarse cambios de gran alcance en su capa de hielo, y la consecuencia indirecta sería que estos mínimos cambios contribuirán de forma determinante al aumento del nivel del mar, concluye el trabajo de la Universidad de Vitoria, en Melbourne.

Los investigadores afirman que además de provocar el deshielo en los glaciares de mayor tamaño, un tiempo más cálido influye en las corrientes oceánicas. Es decir, las placas tectónicas propician la apertura de pasillos por los que se mueve el hielo de forma rápida, y ello tiene también un importante papel en los efectos provocados por el cambio climático.

Habría, por lo tanto, una estrecha conexión entre el Océano Austral o Antártico y el interior de las capas de hielo, ya que el estudio demuestra que grandes sectores de la capa de hielo son muy sensibles a los cambios de temperatura oceánicos, por mínimos que sean. “Hallamos que las corrientes de hielo, que son como arterias de hielo que fluyen, son capaces de provocar cambios rápidos y significativos en el interior de la capa de hielo”, explican sus autores.

Simulaciones informáticas a partir de estas conclusiones permitieron concluir también que ciertas áreas de la Antártida sufrirán de forma especial los cambios en las temperaturas oceánicas, por ejemplo los glaciares de flujo rápido del mar de Weddell, del Mar de Amundsen o de Amery.

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