Grupo de escépticos quiere acceder a correos electrónicos de científicos

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El grupo de pensamiento y presión American Tradition Institute, que defiende el escepticismo climático, pretendía acceder a miles de correos electrónicos privados para su causa. Afortunadamente, un científico llamado Michael Mann ha luchado para que no sea así y ha conseguido que un juez prohíba a este grupo ideológico acceder a esos correos.

Este think tank (laboratorio de ideas) está financiado por la industria que promueve el escepticismo sobre el cambio climático, defendiendo que no es culpa de la actividad humana. Para Mann, esta decisión de la Justicia es una victoria para los científicos que estudian el clima y para la ciencia en general.

Los abogados del American Tradition Institute (ATI) querían acceder a algunos correos electrónicos de la Universidad de Virginia antes de que se hicieran públicos. En definitiva, era una forma de intimidar a Mann y a otros científicos del clima.

El grupo ATI ha emprendido otras acciones legales similares contra otros científicos, como James Hansen, de la NASA. La propia Universidad de Virginia había puesto miles de correos electrónicos de Mann a disposición del público, pero dijo que había cierta correspondencia que era privada y no podía hacer pública.

Mann trabaja en la actualidad en la Universidad de Pennsylvania y no es la primera vez que es blanco de los ataques de parte de los escépticos del clima. Algunas de sus publicaciones demuestra un reciente aumento del calentamiento global y es uno de los científicos que mejor explica el cambio climático para que todo tipo de público lo pueda entender, algo que no conviene a los escépticos.

En todo caso, la guerra continúa. El juez ha ordenado a Mann y a los científicos de la Universidad de Virginia que lleguen a un acuerdo para permitir al ATI a que revise algunos de sus correos electrónicos.

El American Tradition Institute a menudo critica también a organizaciones ambientalistas como Greenpeace. Quizá el cambio climático se pueda poner en duda, pero no el derecho a la intimidad de una persona.

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