La conferencia climática en Berlín concluye sin resultados pero con buen rollito


El objetivo de la conferencia sobre el clima celebrado estos días en Berlín era el gran asunto pendiente, el tema del millón: desbloquear las negociaciones y avanzar hacia un acuerdo que sustituya al Protocolo de Kioto, que expirará este mismo año. Pero no ha habido suerte, y el Diálogo Climático de Petersberg III, en alusión a la colina donde se celebra el evento, no pasará a la historia como un avance en el diálogo climático.

Hay que reconocer que es difícil aligerar las complicadas negociaciones del relevo del acuerdo de Kioto, que no todos los países consideran justo por centrar la carga de la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero especialmente entre los países más desarrollados.

Los mismos anfitriones del evento se muestran fríos a la hora de valorar los resultados de la reunión, en la que representantes de 35 países debatieron sin éxito sobre cómo alcanzar un acuerdo que permita conseguir lo apuntado en diciembre pasado en la conferencia climática de las Naciones Unidas que acogió Durban (COP17). Entonces fue cuando, tras un nuevo fracaso en lograr un relevo para Kioto, se acordó una agenda de reuniones que, como ésta, tienen la misión de caminar hacia un nuevo tratado internacional vinculante que detenga el cambio climático.

El ministro germano de Medio Ambiente, Peter Altmaier, quien asistió junto con la cancillera alemana, Ángela Merkel, expresó serias dudas en la inauguración sobre la posibilidad de que los compromisos ya adquiridos pudieran evitar un calentamiento superior a los dos grados centígrados antes de cruzar el ecuador del presente siglo. Después, transcurrida la conferencia, el mismo Altmaier la cerraba con un pesimismo disfrazado de sonrisa fraternal. Si bien el balance de la cita es negativo, pues no hay resultados tangibles, según el ministro alemán no faltó espíritu de trabajo y colaboración: “No iré tan lejos como para decir que tenemos ya un espíritu de equipo, pero hemos desarrollado un cierto sentimiento de familia. Se han dado más puntos en común en esta conferencia de los que yo jamás hubiera creído posible”, concluyó Altmaier.

La próxima cita será, por lo tanto, una ocasión excelente para que los participantes demuestren su supuesto espíritu de familia, esperemos que bien avenida. Será en noviembre del 2012, ya al borde del abismo con respecto a Kioto, en la próxima conferencia de las Naciones Unidas sobre el medio ambiente, que acogerá la ciudad de Doha, capital de Qatar.

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