La tundra del Ártico se transformará en un bosque

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El calentamiento global cambiará el paisaje de algunos lugares tal y como los conocemos en la actualidad. Algunos ecosistemas se transformarán en otros. En general, los bosques formados por árboles de hoja ancha se situarán cada vez más al norte en Europa, Asia y Norteamérica.

Uno de los paisajes que más cambiará será el de la tundra, tierras áridas y frías que, en la actualidad, cubren buena parte de regiones como Alaska y Canadá. Tal vez, a finales de este siglo XXI, se transforme en un escenario lleno de bosques y plantas más típicas de climas registrados ahora más al sur. Todo ello, claro, debido al calentamiento global. Otros cambios parecidos pueden ocurrir en regiones de Europa oriental, Escandinavia y el norte de Asia, donde los bosques de hoja ancha llegarán cada vez más al norte. Todo ello acompañado por un deshielo en Groenlandia, que quizá se convierta, a su vez, en un paisaje de tundra.

Estas alteraciones son parte de una reorganización de los climas árticos que se prevé que ocurra a finales del siglo XXI, según ha estudiado un equipo de la Universidad de Nebraska y climatólogos de Corea del Sur. Este estudio se publicará en la revista Climate Dynamics. Los investigadores analizaron dieciséis modelos de clima global desde 1950 hasta 2099 y los combinaron con más de cien años de datos de observación para concluir lo que el cambio climático puede transformar para los sensibles ecosistemas árticos en el siguiente siglo.

El trabajo es uno de los primeros en aplicar un sistema de clasificación climática específica de un examen exhaustivo de los cambios climáticos en todo el Ártico, para lo que se han utilizado tanto las observaciones como una colección de proyecciones de futuros cambios climáticos. Sobre la base de las proyecciones climáticas, el nuevo estudio muestra que las zonas del Ártico ahora dominadas por los tipos de clima polares y subsolares disminuirán y serán reemplazadas por climas más templados, cambios que podrían afectar a una cuarta parte o casi la mitad del Ártico, en función de escenarios futuros de emisiones de gases de efecto invernadero, para el año 2099.

Los cambios en la vegetación ártica, evidentemente, seguirán a los cambios en los climas de la región. La cobertura de la tundra se reduciría entre un 33% y un 44% a finales del siglo, mientras que los tipos de clima templado que soportan los bosques de coníferas y árboles de hojas aciculares, los empujarán hacia el norte. Además, la expansión de este tipo de bosques puede amplificar el calentamiento global, ya que las nuevas zonas forestales pueden reducir la reflectividad de la superficie, con lo que se produciría un mayor calentamiento del Ártico. Todo el proceso puede, por fin, afectar al hábitat y, por tanto, a la fauna y a los residentes locales.

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